Pandillas armadas y control de zonas rojas encienden las alarmas en Panamá
La iniciativa se plantea como una respuesta regional ante el crecimiento de las organizaciones criminales transnacionales.
El pasado 7 de marzo, en Miami, Panamá asistió a la creación del Escudo de las Américas, una coalición militar integrada por varias naciones del continente con el objetivo de combatir el crimen organizado transnacional mediante el uso del poder militar.
La iniciativa se plantea como una respuesta regional ante el crecimiento de las organizaciones criminales transnacionales, consideradas una amenaza para la estabilidad de varios países de la región.
Según extractos del discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estas organizaciones criminales han incrementado su presencia y capacidad operativa en distintos territorios del continente.
El Mayor Felipe Camargo indica en un artículo de opinión que entre las principales preocupaciones planteadas se menciona el control de territorios, incluyendo fronteras y puertos estratégicos, donde las redes criminales han logrado establecer presencia y dominio.
En algunos países, se advierte que estas estructuras han logrado hacerse con grandes áreas de territorio, lo que representa un riesgo para la seguridad regional. Como referencia se mencionan zonas portuarias como Colón en Panamá y Guayaquil en Ecuador.
Según Camargo, otra de las amenazas señaladas es la capacidad militar y el poder de fuego que han desarrollado los carteles y organizaciones criminales. Según el planteamiento, muchas de estas estructuras han adquirido habilidades militares sofisticadas y en algunos casos superan la capacidad operativa de ciertas fuerzas de seguridad. México y Colombia son señalados como ejemplos de esta situación.
También advierte sobre las amenazas a la seguridad nacional, señalando que estas organizaciones criminales representan un riesgo para los Estados y pueden convertirse en una vía de influencia para adversarios estratégicos. En ese contexto, se indica que Panamá se encuentra dentro de esa ruta estratégica.
El análisis del exmilitar de la exFuerzas de Defensa sostiene que Panamá reúne tres condiciones de riesgo vinculadas al avance del crimen organizado y al control territorial por parte de estructuras delictivas.
Control de territorios.
En primer lugar, se menciona el control de territorios. Según declaraciones del jefe de la Policía Nacional, existen alrededor de 180 pandillas que operan en el país y que mantienen presencia en diversas zonas consideradas zonas rojas, especialmente en la ciudad capital, San Miguelito, Colón y áreas cercanas a la frontera con Costa Rica.
Capacidad de fuego
En segundo lugar, se advierte sobre la capacidad de fuego y el uso de tácticas similares a las militares. Se señala que las pandillas emplean métodos de control territorial, evidenciados en los frecuentes tiroteos y enfrentamientos armados que ocurren en distintos sectores del país, con demostraciones constantes de poder de fuego frente a la Policía Nacional.
Además, se afirma que algunos sicarios utilizan técnicas y tácticas propias de operaciones militares, lo que se refleja en ataques criminales reiterados que desafían la presencia de las autoridades.
Amenaza a la seguridad
En tercer lugar, se plantea que la presencia de estas 180 pandillas representa una amenaza a la seguridad nacional, así como un riesgo potencial para uno de los activos estratégicos más importantes del país: el Canal de Panamá.
Como conclusión, el análisis sostiene que Panamá mantiene actualmente tres factores de amenaza vinculados al crimen organizado, relacionados con control territorial, capacidad de fuego y riesgo a la seguridad nacional.
También plantea que Panamá forma parte del esquema de seguridad interior de los Estados Unidos, dada su ubicación estratégica y la relevancia del Canal de Panamá para el comercio mundial.
Finalmente, Camargo advierte que el país no cuenta con fuerzas armadas organizadas, pese a que mantiene responsabilidades claras vinculadas a la defensa y seguridad del Canal de Panamá.
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