Abandonado
A bandonados a su suerte se sintieron docenas de miles de panameños el lunes 13 de octubre pasado por el paro del metrobús. Para algunos fue
Milcíades Ortiz
A bandonados a su suerte se sintieron docenas de miles de panameños el lunes 13 de octubre pasado por el paro del metrobús. Para algunos fue una sorpresa. Sin embargo, la amenaza de paro se conocía por lo menos un día antes. ¿Por qué el gobierno no tomó las precauciones necesarias para evitar el caos? ¿Por qué no se sostuvieron reuniones el fin de semana para encontrar un acuerdo que evitara los inconvenientes? Se demostró que no era la adecuada acción del gobierno en el momento para solucionar la situación. Me parece que se habló de la nacionalización de Mi Bus cuando no se habían consultado a todos los elementos relacionados. Fue lo lógico que los choferes se sintieran en peligro al cambiar la relación laboral.
Ministerios de Gobierno, Presidencia y Trabajo eran las instituciones que debían arreglar el problema, no el presidente. Los huelguistas solo deseaban un documento de las autoridades que garantizara sus prestaciones y derechos económicos como dicen las leyes panameñas. ¿Por qué nadie realizó las gestiones para hacer ese documento? No deseo pensar que todo respondía al interés de convertir al mandatario en el “arregla-problemas”. Es absurdo someter a miles de panameños a angustias y sufrimientos para mejorar la imagen del gobernante… Así que la versión de la falta de eficiencia de varios ministros es la más creíble…
Otro aspecto de esa crisis fue la falta de confianza de varios trabajadores en las promesas de empresarios y gobiernos. Si no había un documento, dudaban de cualquier promesa que hicieran las autoridades. Esto es triste y en parte se deben a malas experiencias pasadas. Falta de acción ante una crisis se dio a otros niveles. La Universidad de Panamá fue una de ellas. Era evidente que el paro afectaba la asistencia de alumnos, administrativos y docentes. Pero nadie tomaba la decisión de suspender las clases, y causaron incomodidades entre los que asistieron y no recibían sus clases normales. Cuando en la noche se suspendieron las clases ya había pasado demasiado tiempo. Esperemos que en las próximas crisis los obligados a resolverlas lo hagan… ¡a tiempo!