I saac Leonardo Benítez 1927 – 1968
Ayer dieron humana sepultura al pintor nacional Isaac Benítez. Entre los discípulos del desaparecido maestro Humberto Ivaldi, fue Isaac el más auténtico artista entre todos los
José Morales Vásquez | Investigador de Arte
DiscípuloEntre los discípulos del desaparecido maestro Humberto Ivaldi fue Isaac el más auténtico artista entre todos los que le sobreviven y que ya empiezan a declinar la precipitada cuesta del medio siglo.
Ayer dieron humana sepultura al pintor nacional Isaac Benítez. Entre los discípulos del desaparecido maestro Humberto Ivaldi, fue Isaac el más auténtico artista entre todos los que le sobreviven y que ya empiezan a declinar la precipitada cuesta del medio siglo.
Paradójico –en la vida y producción del maestro Ivaldi y la de su alumno predilecto Isaac Benítez, existe tal paralelismo, tan espeluznante coincidencia en el espacio- tiempo que le correspondió sufrir, que nos aterra.
Ambos artistas en lapsos diferentes –cayeron abatidos con inmisericordia impía. Los dos se desplomaron bajo la acción demoledora de factores y circunstancias semejantes. Víctimas de una generación en crisis- vivieron transidos de dolor como purgando una pena injusta impuesta por la sociedad en donde se agitaban. Su bondad e inocencia los eximen de culpa en el desglose histórico de sus trágicos designios.
Todos somos un tanto responsables del terrible calvario que fue la vida del colega caído. Lo fueron los coleccionistas que explotaron el producto creado por Benítez, adquiriendo sus obras a precios irrisorios y a plazos indefinidos. Lo fueron aquellos amigos del pintor fallecido que esperaban este trágico desenlace para cotizar a post mórtem las pinturas que nunca cancelaron.
Lo fueron artistas y cacatúas de la ordinaria sociedad que desde los cenáculos de la estupidez artística en los mal llamados círculos de cultura y arte, discriminaron presencia y pinturas del artista desaparecido.
En fin, todo menos o más –creadores y personas pululantes en la plástica nacional hemos contribuido en la creación de ese mundo dantesco en el que nos agitamos, esa jungla feraz habitada por monstruos feroces y alimañas venenosas, en donde precisamente, místicos del arte, hombres indefensos y generosos como Isaac Benítez no más no pueden ni siquiera coexistir.
Me mordía los labios de impotencia e indignación mientras acompañaba el féretro del compañero Benítez. Allí en silencio junto a los profesores y jóvenes pintores de la Escuela de Bellas Artes, observé a algunos de los sepultureros de Isaac, en brutal fingimiento de una pena que jamás sintieron por el colega muerto. Allí estaba un cínico desplante y muy a pesar de la enlutecida pintura panameña velando a uno de sus más caros y martirizados exponentes.
Me pareció sentir entonces, la imagen de Isaac Benítez –sobrevolando las naves del templo de Santa Ana, muy por encima de las miserias humanas, de los que aún esperamos turno. Perdonando con su característica expresión de santo y de hombre a todos los concurrentes- a los buenos y a los malos- mientras yo lo trataba de encontrar con su sonrisa de Demiurgo en el Platón de la Iglesia, para decirle adiós… allí nos vemos, como ocurrió tantas veces antes de que Isaac partiera en este su viaje definitivo.
Isaac Benítez o simplemente el dolor
Por: Bonifacio Pereira Jiménez.
Este catálogo es la obra de un artista que está conquistando horizontes y que ha sabido detenerse para homenajear a Isaac Benítez, el pintor profundamente triste. Herrerabarría, Sinclair Ballesteros y Francisco Cebamanos, profesores de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, han reunido unos cuantos cuadros de Isaac Benítez para esta exposición retrospectiva.
Y nada importa que solo estuviesen en esta casa acogedora y acústica de los periodistas cinco, cuatro, dos cuadros del pintor que se nos fue tan joven. Lo importante es el homenaje que se le hace al artista que nació un 5 de septiembre de 1927 con el alma llena de cristales.
Lo importante es hacer pensar a los panameños en el arte y gritar dogmáticamente: un país que le da la espalda a las bellas artes, un grupo de hombres que comercian con el nombre y las obras de un creador de belleza tienen el alma llena de arrugas y no pueden tocar con sus pensamientos la luz de las estrellas.
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