Instituto Nacional
Redacción
Hubo una época, ya pretérita en que el Instituto Nacional representaba la nobleza intelectual de la nación, de sus aulas egresaron distinguidos hombres y damas que ocuparon puestos cimeros dentro de la sociedad panameña.
El Instituto Nacional, ha dado al país presidentes y vicepresidentes, eminentes científicos, humanistas y literatos de talla internacional.
Es por ello que resulta doloroso, ver el actual estado de postración y miseria moral de ese plantel, que ha sido tomado por una minoría de gamberros irresponsables, que con su actividad delictiva, manchan el honor y la gloria institutora que a otras generaciones de aguiluchos le toco tanto construir.
El ministerio de Educación debe de tomar cartas en el asunto y rápido. Aunque a muchos no les guste, es necesario tomar medidas heroicas, para limpiar la lacra que mancha este colegio, de tanta tradición y raigambre en la nación panameña.
Debe exigirse un promedio que demuestre que el estudiante es aplicado y estudioso, debe de permitirse a jóvenes de otros corregimientos del país formar parte del plantel, deben de abrirse un marco legal para que existan grupos cívicos estudiantiles, debidamente reconocidos jurídicamente y sobre todo se debe expulsar sin miramiento a quienes violen las normas de convivencia social y el reglamento escolar.
Este reto es no solo para la actual ministra de Educación, sino para toda la sociedad panameña ya que de aquí puede salir un nuevo modelo de educación y disciplina escolar.
Fijémonos en lo que se hizo bien en el colegio Artes y Oficios, que de cuna de perturbadores sociales, ha pasado a ser una escuela disciplinada y hagamos otro tanto por el Nido de Águilas.