La ‘biblia’ del béisbol
Alfredo Franceschi me enseñó a escribir de béisbol. Yo le ayudé a adquirir el idioma simple, sencillo y directo de las agencias de noticias, por
Herman Beals
Alfredo Franceschi me enseñó a escribir de béisbol. Yo le ayudé a adquirir el idioma simple, sencillo y directo de las agencias de noticias, por lo menos como era de rigor entonces; una práctica lamentablemente abandonada ahora en aras de las preferencias políticas.
Delgado como un palo de fósforo, de un incipiente bigotito que se resistía a salir, Alfredo estaba ansioso por aprender. Y así lo hizo.
Don Carlos Villar Borda, un gran periodista colombiano y alto ejecutivo de United Press International, había contratado a Franceschi para que cubriera el béisbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Panamá en 1970. Yo era el ayudante extraoficial de Villar Borda, ahora fallecido, en cuestiones deportivas y, por lo tanto, puso a Alfredo bajo mi responsabilidad.
En esos tiempos, todo se hacía por teléfono y las antiguas máquinas de escribir Underwood. Alfredo iba a los encuentros de béisbol y al final me llamaba para dictarme las incidencias del juego.
El problema era que yo, chileno de nacimiento, sabía bastante de fútbol y otros deportes, pero absolutamente nada de béisbol. Alfredo, con una paciencia de santo, me dictaba las acciones más importantes, y los “numeritos” finales.
En UPI decíamos que Alfredo era la “biblia” del béisbol. Sus amplios conocimientos los había incrementado a través de los numerosos peloteros panameños que eran sus amigos y que jugaban con éxito en las Grandes Ligas.
Ahora vivo con mi familia en el Estado de Nueva York, relativamente cerca de Cooperstown, el pintoresco pueblo de montaña sede del Salón de la Fama del Béisbol donde, si hubiera sitio para los escritores en español de ese deporte, Alfredo Franceschi tendría un lugar asegurado.