No todos entrarán
El camino al cielo es muy estrecho y lleno de obstáculos, eso es lo que dice la Biblia, pero los predicadores de la prosperidad echan otro cuento
Carlos Singares e Itzel Santos
El camino al cielo es muy estrecho y lleno de obstáculos, eso es lo que dice la Biblia, pero los predicadores de la prosperidad echan otro cuento muy diferente. Ellos exaltan la imagen de un Dios perdonador, amoroso y dispensador de riquezas en este mundo a todos los que solo digan que son cristianos, sin ningún compromiso espiritual o pragmático.
Los llamamos cristianos “Harry Potter”, porque viven atando y desatando, reprendiendo y rompiéndole los cachos al demonio. Lo terrible de esto es que pasan más tiempo enfrascados en una supuesta y malentendida “batalla espiritual” con los demonios que atendiendo los asuntos de nuestro Padre Celestial. Temen más a Satanás que a Dios. Viven aterrorizados.
Cristo los echará de su lado porque esos pajarracos se la pasan en los púlpitos predicando otro evangelio que no es el de Jesús; predican encubiertas herejías; se disfrazan de ovejas siendo lobos rapaces en medio del rebaño del cordero sacrificado.
Los cristianos verdaderos deben tener muy presente que los falsos apóstoles y falsos maestros no están en el mundo, ellos están en las iglesias. Están metiendo su veneno infernal en las venas de todo aquel que no tenga el escudo de la Palabra protegiéndolo, todo aquel que ingenuamente abre su cerebro a que el demonio edifique “fortalezas mentales”.
No todos entrarán al cielo porque no todos están sirviendo, adorando y obedeciendo a Dios, aunque hayan declarado de “boquilla”, de labios para afuera, “amar a Cristo”.
Tenemos la obligación de revisar nuestras decisiones y acciones, así lo manda Dios, para evitar caer en las trampas del enemigo escondido en los púlpitos evangélicos.
¡Solo Cristo salva, ningún hombre lo puede hacer! Amén.