A paso de tortuga
Un buen medidor de la economía es la actividad comercial en los “malls”. Los fines de semana usualmente generaban una considerable transacción de ventas, permitiendo a miles
Carlos Christian Sánchez
Un buen medidor de la economía es la actividad comercial en los “malls”. Los fines de semana usualmente generaban una considerable transacción de ventas, permitiendo a miles de panameños ingresos antes y después de las quincenas. Pero desde hace cien días, las cosas no pintan bien. Todo se está paralizando.
El centro comercial de Albrook, Metromall, Los Pueblos y El Dorado registran una baja. No hay ventas, nadie compra. Hasta los “food courts” se quedan vacíos. El fenómeno indica que hay un creciente desempleo en el país, que no se generan más ingresos y corre riesgo la economía nacional.
La paralización de varios proyectos de importancia y el aumento del desempleo, solo a 70 días de las fiestas de fin de año, demuestra que el gobierno de turno no ha demostrado efectividad en impulsar el desarrollo económico. El revanchismo y la venganza politiquera del panameñismo, junto a una campaña antiinmigrantes, frena la inversión extranjera en el país, lo cual provocará crisis en el futuro.
Los cien días de Juan Carlos Varela, maquillados positivamente por los medios afines de la 12 de Octubre y la televisora de la Tumba Muerto, no representan progresos para Panamá. Todo anda a paso de tortuga. Únicamente la construcción de las líneas 2 y 3 del Metro de Panamá (proyecto impulsado por Ricardo Martinelli), además de la ampliación canalera (que se inició en la gestión de Martín Torrijos), significan magros avances, una luz en el camino de una administración sumergida en la vorágine electorera.
Varela y su gobierno han maquinado indirectamente las impugnaciones contra 10 diputados de Cambio Democrático (CD), prepara también el control de la Corte Suprema de Justicia con la campaña de desprestigio hacia determinados funcionarios. Igualmente, se frotan las manos por controlar la Contraloría y el Ministerio Público, para arreciar la venganza política contra sus adversarios.
En tres meses y medio, el endeble pacto de gobernabilidad entre el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y los panameñistas parece tener sus días contados. Es inminente el dominio de la oposición sobre el Órgano Legislativo, lo cual significaría un tremendo revés hacia el varelismo. Lo que mal comienza, termina igual de mal.
Un gobierno a paso de tortuga no es positivo para Panamá. Se duerme en los laureles. Agilidad política, proyección, es necesario. Al final, los electores comprenderán el error de haberlos elegido. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos…