Rescate del Olvido #360 Juan Bautista Jeanine
En las publicaciones de Rescate del Olvido de 2007, sobre el pintor Jeanine, titulábamos “Peligran murales de Jeanine”; en ese entonces advertíamos el peligro
José Morales Vásquez | Investigador de Arte
En las publicaciones de Rescate del Olvido de 2007, sobre el pintor Jeanine, titulábamos “Peligran murales de Jeanine”; en ese entonces advertíamos el peligro que corrían los murales de este gran pintor panameño, que nos heredó en el legendario gimnasio Roberto Durán.
Para entonces, viento en popa se vendía la idea de una nueva estructura en el mismo local.
Ese proyecto se hizo realidad, convirtiéndose en una victoria para el deporte y un asesinato para la historia cultural de la nación panameña.
Los murales fueron destruidos, nadie de los “encargados gubernamentalmente” tuvo intención de velar por el arte, la cultura y el patrimonio de la nación.
Las paredes fueron convertidas en un muro color blanco, sin vida y sin historia.
Estas publicaciones vuelven a tomar vigencia ahora que por medios escritos avisan de lo que ya en ese momento advertimos, que el mural del IJA corre el mismo peligro que los ya mencionados. José Morales.
En un artículo publicado en “La Prensa”, sábado 7 de diciembre de 2013, titulado “MUROS, MURALES Y SILENCIOS”, por Pedro Luis Prados S. Quiero trascribir solo una pequeña anotación de su brillante pluma:
“El maestro mexicano José Vasconcelos, conocedor de las posibilidades de la pintura mural, concitó en 1921, como secretario de Instrucción Pública, a los más relevantes artistas de su país para que testimoniaran en los edificios públicos y en grandes espacios abiertos la saga de los 10 años de revolución que convulsionaron el país y la lucha del pueblo por la tierra, permitiendo que Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros desarrollaran un movimiento con un profundo contenido agrarista, indigenista y proletario dirigido a las masas sin acceso a la educación, que constituye un orgullo de la tradición del arte de ese país y modelo por seguir en otros países del continente.
La historia de la pintura mural en Panamá ha sido una saga de incomprensiones y sometimientos. El desconocimiento de las particularidades del neoexpresionismo figurativo y el informalismo, con su distorsión de la imagen y la agresividad cromática para producir el impacto afectivo en el espectador, no tienen cabida en un público acostumbrado al facilismo visual y la ligereza en el pensamiento. Educados para no pensar, los panameños prefieren el costumbrismo paisajístico o el folclorismo “cutarrista”, cuya comprensión no requiere grandes esfuerzos mentales. Por otra parte, un miedo cerval de las autoridades a que se muestren las contradicciones que han sacudido la historia del país y sus protagonistas ha llevado a la desaparición de importantes murales testimoniales de nuestra historia.
Continúa.