Sobreprecios
Redacción
En medio de denuncias mediáticas sobre sobreprecios y sobrecostos de obras públicas, el Gobierno Nacional sorprende a la población con el anuncio de las licitaciones millonarias para la construcción de baños en varias provincias del país.
Llama la atención el hecho de que cada unidad sanitaria cuesta un promedio de 3,707 dólares, lo que a todas luces parece ilógico tratándose de una construcción básica –carente de lujos– y destinada a satisfacer un servicio de salud.
A pesar de que es una licitación pública, la ciudadanía desconoce los detalles de las especificaciones de estas obras, lo que da pie a la suspicacia y a la necesidad de investigar los sobrecostos o sobreprecios que puedan haber detrás de la obra.
Un baño popular con un costo cercano a los 4,000 dólares, definitivamente, no tiene nada de básico y si la justificación de que ese costo es que el precio de los materiales ha aumentado, entonces queda al descubierto la doble moral que anima a los apologistas de la actual administración.
Durante el gobierno de Ricardo Martinelli, los grupos de presión denominados “sociedad civil” vociferaron hasta quedarse roncos que había sobre costos en las obras del gobierno.
¿Pero qué dicen ahora ante una evidente desproporción monetaria entre una obra destinada a llenar una necesidad básica y su elevado precio por unidad?
Allí es donde radica la doble moral de organizaciones e individuos que levantan banderitas demagógicas cuando les conviene a sus muy particulares intereses, pero callan cuando estos han sido satisfechos.
Nada más observemos el nombramiento en cargos diplomáticos de gente que se pintaba de independientes y atacaban a diestra y siniestra al anterior gobierno, pero hoy son bien pagados por esos ataques.