Sucesos - 27/10/26 - 04:28 PM

Lesiones personales: el delito en Panamá que crece más que los homicidios

Las lesiones personales en Panamá crecieron un 42% acumulado entre enero y septiembre de 2026. Panamá, Panamá Oeste y Chiriquí concentran la mayoría de los casos.

 

Por: Redacción web -

Panamá- Las lesiones personales no matan, pero están desangrando el país en silencio. Entre enero y septiembre de 2026, el Ministerio Público registró un acumulado de 9,279 casos de lesiones personales a nivel nacional. En el mismo período de 2025, la cifra era de 6,525. Esto representa un aumento del 42% en el acumulado anual, el más alto entre los delitos de alto impacto, superando por mucho el crecimiento de la violencia doméstica y los homicidios. 

La violencia que no mata es la que llena las salas de emergencia. Es el hombre que llega con un machetazo en el brazo, el joven que recibe un balazo en la rodilla, el adolescente que queda en medio de una balacera. No son homicidios. No salen en la portada de los periódicos. Pero son la antesala de algo peor.

Dónde duele más

El mapa de las lesiones personales tiene dueño: la provincia de Panamá. Entre enero y septiembre de 2026, la región capitalina concentró 3,673 casos, la cifra más alta del país. Le siguen Panamá Oeste, con 1,576, y Chiriquí, con 1,080. 

Pero el dato provincial esconde la realidad de los barrios. El 6 de septiembre de 2026, en la comunidad de El Valle de San Judas, en Cativá, Colón, Vladimir Solís, de 24 años, recibió un disparo en el pecho. Los residentes escucharon las detonaciones y lo encontraron herido. Fue trasladado al Hospital Dr. Manuel Amador Guerrero. Las autoridades no han informado sobre detenciones. 

El 12 de septiembre, en la torre 111 de Altos de Los Lagos, en Cristóbal Este, Colón, dos personas resultaron heridas de bala tras una lluvia de disparos. Fueron auxiliadas y trasladadas al mismo hospital. La investigación sigue abierta para dar con los pistoleros. 

Ese mismo fin de semana, en las calles 2 y 3 de la ciudad de Colón, un joven fue herido en la rodilla izquierda durante una balacera. Un vehículo también recibió múltiples impactos. El herido fue llevado al cuarto de urgencias del Hospital Manuel Amador Guerrero. 

En Chiriquí, la violencia no siempre usa balas. La noche del 19 de septiembre de 2026, Carlos “Flecha” fue atacado con un machete mientras estaba en un bar en Alanje. El agresor llegó en motocicleta y le propinó varios machetazos en uno de sus brazos. Fue trasladado al hospital regional de David. Su condición fue estable y ya interpuso la denuncia por lesiones personales. 

El 7 de octubre, en la barriada Las Praderas, en La Chorrera, un ataque armado dejó un muerto y dos heridos, entre ellos un menor de edad. Los heridos eran familiares de la persona que murió. Fueron trasladados al Hospital Nicolás A. Solano. 

La violencia que no denuncia

El informe oficial desglosa las lesiones personales en varias categorías. La más común no es la física, sino la violencia psicológica (artículo 138-A), que sumó 4,704 casos entre enero y septiembre de 2026. Le sigue la lesión simple (artículo 136), con 3,132 casos. La lesión agravada (artículo 137) registró 139 casos, y la lesión con resultado a muerte (artículo 138) sumó 31 casos. 

La cifra real, sin embargo, es más alta. Muchas víctimas no denuncian. Conocen al agresor. Les da miedo. O simplemente creen que la policía no hará nada. Las lesiones personales son el delito de la puerta de al lado, el que ocurre en la casa, en el bar, en la esquina del barrio. Y cuando la víctima decide callar, el agresor queda libre para repetir.

Lo que sigue

El aumento del 42% en las lesiones personales no es una estadística aislada. Es la señal de una violencia cotidiana que se está multiplicando, y que el sistema de justicia apenas está empezando a registrar. El Ministerio Público tiene los números. Las fiscalías tienen los expedientes. Los hospitales tienen los heridos.

Pero mientras las lesiones personales sigan siendo la cifra invisible, la violencia que no mata seguirá creciendo. Y la pregunta que queda flotando es incómoda: ¿cuántos de estos heridos se convertirán, en los próximos meses, en el próximo homicidio que sí aparezca en los titulares?

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