El calor podría apagar el brillo azul de las mariposas Morpho
Las altas temperaturas durante el desarrollo pueden alterar las escamas que producen la brillante iridiscencia azul de las mariposas Morpho, haciendo que los adultos tengan un color más opaco.
Investigadores del Smithsonian descubrieron que las altas temperaturas durante la etapa de pupa pueden alterar las diminutas estructuras de las alas de estas mariposas y hacer que su característico azul iridiscente sea más opaco.
Las altas temperaturas podrían estar cambiando uno de los espectáculos más llamativos de la naturaleza. Un estudio realizado por investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) reveló que el calor durante el desarrollo de las mariposas Morpho helenor puede modificar las estructuras microscópicas responsables de su intenso color azul.
El equipo científico expuso pupas de estas mariposas a tres condiciones de temperatura: una correspondiente al promedio de su ambiente tropical, otra templada y una tercera asociada a escenarios de calentamiento climático.
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Los resultados mostraron que las temperaturas más elevadas no solo prolongaron el tiempo que las mariposas permanecieron en estado de pupa, sino que también aumentaron la mortalidad. Además, los ejemplares que estuvieron expuestos a mayor calor durante su desarrollo emergieron con una coloración azul más opaca.
El cambio podría ser perceptible incluso para aves y otras mariposas de la misma especie, según los investigadores. Sin embargo, todavía no está claro cómo esta modificación podría afectar la relación de las Morpho con sus depredadores o posibles parejas.
Un azul que no viene de pigmentos
A diferencia de otros colores presentes en la naturaleza, el llamativo azul de las Morpho no depende de pigmentos. Su iridiscencia se produce por la manera en que la luz interactúa con diminutas nanoestructuras ubicadas en las escamas de sus alas.
Juliette Rubin, autora principal del estudio y becaria del STRI, explicó que estas estructuras pueden compararse con las tejas superpuestas de un techo. El calor puede reducir la distancia entre ellas y modificar el ancho de las escamas, alterando la forma en que reflejan la luz.
“Demostramos que los animales iridiscentes son susceptibles a las condiciones ambientales en las que se desarrollan”, señaló Rubin.
Los científicos consideran que estos resultados podrían servir para comprender mejor cómo el aumento de las temperaturas puede afectar a otros animales cuyas características dependen de estructuras microscópicas.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences Nexus, pone de manifiesto que el cambio climático no solo puede transformar los ecosistemas y la distribución de las especies, sino también modificar detalles diminutos que determinan algunas de las características más sorprendentes de la vida silvestre.
