Identifican en Panamá refugios climáticos para salvar ranas amenazadas
De acuerdo con las investigaciones, la mayoría de estas especies en Panamá sobreviven en lugares donde más del 80% de las estaciones del año presentan condiciones poco favorables para infecciones de intensidad media o alta.
Científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y del Smithsonian's National y Convervation Biology Institute identificaron en Panamá posibles refugios climáticos que podrían favorecer la supervivencia de ranas amenazadas por el hongo quítrido, una enfermedad que ha provocado el declive de poblaciones de anfibios en Centro y Sudamérica.
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El estudio, publicado en la revista Jornal for Nature Conservation, utilizó modelos climáticos para localizar áreas donde las condiciones de temperatura y humedad dificultan el desarrollo de la enfermedad y ofrecen mayores posibilidades de supervivencia para especies como los sapos arlequín (Atelopus).
De acuerdo con la investigación, la mayoría de estas especies en Panamá sobreviven en lugares donde más del 80% de las estaciones del año presentan condiciones poco favorables para infecciones de intensidad media o alta.
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Según los científicos, el hallazgo permitirá orientar futuras liberaciones de ranas criadas en cautiverio, identificar posibles poblaciones silvestres que aún no han sido detectadas y fortalecer los esfuerzos de conversación de estos anfibios.
“Nuestra capacidad para identificar refugios climáticos es fundamental si esperamos localizar poblaciones que podrían haber desaparecido de gran parte de su distribución histórica”, señaló Carrie Lewis, candidata doctoral de George Mason University y autora principal de la publicación.
Las investigaciones también advirtieron que el cambio climático podría modificar las condiciones de estos refugios, por lo que ya evalúan posibles sitios para realizar pruebas de reintroducción.
“Guiados por estos refugios climáticos y por los mapas de idoneidad de hábitat para Atelopus, ya hemos comenzado a evaluar posibles sitios para determinar su aptitud como lugares de liberación y para futuros ensayos de reintroducción”, afirmó Roberto Ibáñez, científico del STRI y coautor del estudio. “Estas herramientas nos permitirán poner a prueba experimentalmente la hipótesis de los refugios climáticos mediante futuras liberaciones”.

