Deportes - 21/11/25 - 12:00 AM

Con ilusión y mucho coraje

Por: Por Gabriel Jesús Castillo -

La clasificación al Mundial todavía se siente en el ambiente; huele a sudor y sangre en la cancha y, con amanecida, llena de jolgorio, bullicio, serpentinas y alegría, un verdadero carnaval.

El fútbol volvió a demostrar lo que es, el fenómeno social más importante del planeta Tierra; solo este deporte puede activar tantos corazones. Por eso y sin dudas, es el más espectacular, más sanguíneo, más masificado… pasión de multitudes por excelencia.

Panamá volverá a un Mundial, el más incluyente y expandible; por primera vez participará la cifra récord de 48 países. Si no llegábamos, era un Armagedón, un rotundo fracaso.

A algunos les gusta acudir a los astros, que se alinearon los planetas; prefiero precisar que estamos diseñados para sufrir, hasta el último minuto.

Con los 4 puntos perdidos en casa tras sendos empates con Guatemala y Surinam, la celebración no se hubiera postergado tanto.

Confiar en una victoria ante un rival golpeado y diezmado es jugar con fuego, pero el rendimiento de los jugadores fue excelso, fuimos superiores a los cuzcatlecos y la afición, el monstruo de mil cabezas cumplió a cabalidad, apoyó los '90, "sí se puede", el grito, ensordecedor, retumbó en el Rommel.

Siempre antes de la pizarra y la táctica-estratégica, es en la mente donde se gana primero; fue inspirador cómo un país entero se compenetró por el boleto mundialista.

Algunos salvadoreños culpan a Bolillo; hasta le gritaron "vendido, clasificaste dos veces a Panamá" con golpes y agresión física incluida. Esa noche jugábamos cinco partidos con El Salvador y los ganamos todos.

Ahora vuelvo a mi realidad; me duele la marginada LPF. Si los fines de semana tuviera el 5% de la gente que estaba en calle 50, todo fuera diferente; estaríamos contribuyendo a crear una cultura de fútbol.

Es meritorio lo de Christiansen; supo aguantar. Hubo tiempos en que lo tildaron de fracasado, hasta “pechi frío” a sus jugadores; tragó crítica, resistió con un fondo de armario y creyendo que su proceso lo sacaría de un inicio intrincado. Demoró su idea en florecer, pero fue cosecha próspera.

Nada cabe en un discurso; ¿cuánto pesa saber esperar y siempre insistir? Ganó en noches donde se origina y se funda el carácter, donde hizo callar, con un "Cuzcatlanazo"; luego marchitó El Trébol, con victorias únicas, con fe que no es negociable.

Ahora, hay un camino simple pero exigente; debemos prepararnos bien y que sea por meritocracia y rendimiento actual que se elabore la lista de los que irán al Mundial; hay que integrar sin prejuicios; es más importante saber cuánto vas a rendir-aportar y después conocer de dónde vienes.

Entendido y sin discutir que se tiene un plantel base, pero que no hay cheques al portador y cupos fijos; ese virus silencioso hay que erradicarlo. Nadie viene a quitar, integrar no es renunciar, es sumar talento; allí hay un chico en el Botafogo de Brasil que levanta la mano.

Esa imagen del hispano-danés, llena una página de gloria, arrodillado y con lágrimas de resiliencia, en su templo, quedará intacta en nuestra memoria, porque el fútbol se explica mejor de esa forma, cuando las promesas se convierten en una hermosa realidad.

Lo más importante es que entramos por la puerta principal, con derecho a soñar, que el bombo, sin nervios, dicte su sentencia a la suerte; venga quien sea, será igual, nuestro nombre Panamá estará allí, como protagonista; los otros serán espectadores. Ahora, a jugar con el siguiente latido, con mucho coraje, ilusión y corazón... el único de Centroamérica y el mejor.

El escritor de esta columna pertenece a Sertv Deportes.

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