Kim Jong-un preocupado al ganar las elecciones con el 99,93 % de los votos
En un país donde las opciones en la boleta son "Sí" o "Por favor, no me disparen", ese 0.07% es visto por el régimen no como una estadística, sino como un error en el sistema que debe ser depurado.
En lo que solo puede describirse como el mayor drama político de la temporada, el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha logrado una victoria electoral "ajustada" del 99.93%.
Pero no se dejen engañar por el confeti: el mandatario no está celebrando. Al contrario, tiene el corazón roto.
Mientras cualquier político del mundo vendería su alma por un 51%, Kim parece estar viviendo una crisis existencial por ese minúsculo 0.07% que no marcó su nombre en la boleta de votación.
Sus declaraciones han dejado claro que no es un problema de poder, sino de sentimientos: Kim confesó sentirse “dolido” por la falta de afecto de ese puñado de ciudadanos. Lejos de ignorarlos, ha prometido “hacer todo lo posible por encontrarlos”.
Según él, quiere "convencerlos" de cambiar de opinión. (Un proceso que, sospechamos, no involucrará precisamente cenas románticas ni debates televisados).
Para los analistas internacionales, esto es el equivalente político a un novio tóxico que revisa los "likes" de tu Instagram. En un país donde las opciones en la boleta son "Sí" o "Por favor, no me disparen", ese 0.07% es visto por el régimen no como una estadística, sino como un error en el sistema que debe ser depurado.
"No es que no haya libertad de expresión", bromean algunos usuarios en redes, "es que Kim simplemente ofrece un servicio de atención al cliente muy, muy personalizado para los que no están satisfechos".
