Nacional - 08/11/26 - 03:05 PM

Después de 36 años, familia dará sepultura a víctima de la invasión

El acto solemne de restitución e inhumación se realizará a partir de las 11:00 a. m. en el Cementerio Jardín de Paz, en la ciudad de Panamá, informó la Comisión 20 de Diciembre de 1989.

 

Por: Redacciíon / Crítica -

Los restos de Roberto Adolfo Aparicio Oliva, desaparecido durante la invasión militar de Estados Unidos a Panamá, recibirán sepultura este lunes 9 de noviembre, más de 36 años después de su muerte.

El acto solemne de restitución e inhumación se realizará a partir de las 11:00 a. m. en el Cementerio Jardín de Paz, en la ciudad de Panamá, informó la Comisión 20 de Diciembre de 1989.

Aparicio Oliva tenía 21 años cuando ocurrió la invasión del 20 de diciembre de 1989. Era miembro del Batallón 2000, con sede en Chepo, y prestaba servicio en el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa, donde formaba parte de la sección de reconocimiento.

Identificaron sus restos después de 36 años

La identificación de sus restos carbonizados fue posible mediante un análisis genético realizado por la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG). Los resultados fueron comparados por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) con muestras de referencia aportadas por sus familiares.

Días después de la invasión, sus familiares recibieron información sobre su fallecimiento en el sector de El Chorrillo, pero durante años no pudieron localizar sus restos.

La búsqueda incluyó consultas en hospitales, cementerios y diligencias de exhumación. Posteriormente, recibieron información de que sus restos podrían estar en una fosa común del Cementerio Jardín de Paz.

Su familia podrá darle una sepultura digna

Roberto era hijo de Félix Adolfo Aparicio Pérez y Lidia Maritza Oliva Gómez, y residía en Cerro Batea, distrito de San Miguelito.

Mediante el Decreto N.° 228 del 31 de mayo de 1990, fue ascendido al grado de cabo segundo.

Con la identificación científica y el acto de este lunes, su familia podrá finalmente darle una sepultura digna, con sus restos reconocidos oficialmente, después de más de tres décadas de incertidumbre.

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