Nacional - 22/3/26 - 11:03 AM

Varias playas de Colón enfrentan una alta concentración de algas marinas

El proceso de descomposición, estas algas pueden generar malos olores y liberar gases como el sulfuro de hidrógeno, que podrían ocasionar irritaciones en la piel.

 

Por: Diomedes Sánchez/Colón/Crítica -

Ante reportes sobre la presencia masiva de algas marinas en el distrito de Portobelo, en la Costa Arriba de Colón, específicamente en Playa La Langosta, el Ministerio de Ambiente inició un seguimiento a este fenómeno en diversas playas de la región.

Esto se logró mediante un recorrido por parte de los guardaparques, donde se pudo notar que el alga también está presente en otras áreas de la costa como La Escucha, Buenaventura, María Soto, Guanche, Cacique, La Guaira, entre otros.

Este tipo de eventos, aunque recurrentes en la región del Caribe, se presenta en esta ocasión con una magnitud significativa en la zona.

Desde el punto de vista ambiental, la alta concentración de algas reduce los niveles de oxígeno en el agua y limita la entrada de luz solar, lo que puede afectar ecosistemas sensibles como los pastos marinos y los arrecifes coralinos.

En cuanto a la salud, durante el proceso de descomposición, estas algas pueden generar malos olores y liberar gases como el sulfuro de hidrógeno, que podrían ocasionar irritaciones en la piel y reacciones alérgicas en personas expuestas.

Por esta razón, MiAmbiente recomendó a la población evitar el contacto con el agua en las áreas afectadas mientras persista la acumulación.

A su vez, esta situación incide en actividades como el turismo, la pesca y la navegación, generando afectaciones a las comunidades que dependen de estos recursos.

La entidad anunció que trabajará con otras autoridades en acciones de evaluación en campo para determinar las medidas más adecuadas para el manejo y disposición de estas algas, entre ellas la limpieza en el área impactada.

Explicación
El sargazo se debe a una macroalga flotante que, aunque es vital en mar abierto como refugio marino, su llegada masiva a las playas es un fenómeno natural potenciado por el aumento de la temperatura del agua y nutrientes.

Al acumularse, su descomposición consume oxígeno, libera gases tóxicos (ácido sulfhídrico), arsénico y mata a la fauna local, dañando el ecosistema y el turismo. Por esta razón, representa un riesgo potencial para la salud de las personas cuando especies marinas apreciadas se alimentan de él o se exponen a sus lixiviados.