Opinión - 25/3/17 - 12:00 AM

ACP no es finca privada

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La lucha histórica por la soberanía total en la Zona del Canal conllevó el sacrificio y derramamiento de sangre de muchas generaciones de panameños, que consideraron como un deber sagrado que el Canal pasara a manos panameñas para eliminar lo que se dio en llamar ”la quinta frontera” que dividía al sector zoneita del resto del país.

Frases como que “el Canal es de todos”, “el Canal es la religión que une a los panameños” y otras consignas de lucha se hicieron populares entre los panameños, que el 31 de diciembre de 1999 vieron como Panamá logra la efectiva soberanía sobre esa área del territorio nacional.

Empero, por las cosas que están pasando en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), como dijese una diputada, pareciera que hemos reemplazado a los amos de ojos azules, por otros de ojos pardo, pero igual de discriminadores y excluyentes.

Los recientes señalamientos de una directiva de la ACP en la comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional, demuestra que las cosas no están bien en el ente que administra nuestro más valioso activo y que más nos ha costado a todos como panameños.

Las denuncias de corrupción, filtración de información para favorecer a intereses extraños, favoritismos en las contrataciones, despilfarros en los viajes, falta de transparencia y otras, merecen ser investigadas.

La ACP no es una finca privada de la oligarquía que no derramó su sangre para recuperar el Canal, porque el Canal es de todos los panameños y su administración debe ser prístina y transparente.

Por ello es necesario que su actual administrador, Jorge Luis Quijano dé ante la faz del país respuesta a todas las denuncias de presuntas irregularidades que han salido a la luz pública, de lo contrario arrojará un manto de oscuridad y duda sobre su gestión administrativa, sobre ese bien que es de todos los panameños, no de una casta de privilegiados.

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