Opinión - 12/4/17 - 12:00 AM

Adorar la Cruz

Por: Roquel Iván Cárdenas Catequista -

El Viernes Santo se lleva al altar la Santa Cruz cubierta con un velo y acompañada por dos acólitos con velas encendidas, se le entrega al sacerdote que la espera al frente del altar, la descubre un poco en la parte superior e inicia un cántico (que acompañan los fieles): “mirad el árbol de la cruz” el pueblo responde: “venid y adoremos.” Los católicos no adoramos la cruz material, sino el «misterio de la cruz», es decir, a Cristo que por nosotros murió en la cruz.

La cruz desde la muerte redentora de Jesús pasó a ser más que un objeto, un misterio de fe. Por lo tanto, los objetos sagrados, en forma de cruz quieren significar el misterio de la redención que está indisolublemente unido al Redentor que es nuestro Señor Jesucristo.

Por ello hablamos de adoración del misterio de la redención que es para nosotros una persona Jesucristo. Esto es tan claro que en la palabra de Dios se le presenta a la cruz como fuerza de Dios y fuente de gloria.

1Corintios 1,18

“Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios”.

Gálatas 6,14

“En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!”.

Vemos que la cruz no es vista como un objeto, sino un misterio mostrado a través de un objeto. Pablo dice que la cruz: “es fuerza de Dios" y fuente de gloria, esto no tendría ningún sentido si solo fuera un objeto.

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