Opinión - 29/9/14 - 01:20 AM

Afuera

Milciades Ortiz M i papá se paró en el puerto colombiano. Decidió tomar el primer barco que pasara. No importaba si iba para arriba o

Milciades Ortiz

M i papá se paró en el puerto colombiano. Decidió tomar el primer barco que pasara. No importaba si iba para arriba o abajo... Así llegó a Panamá. Empeñó una máquina portátil de escribir para comer (que se guarda como una reliquia familiar).

Mis abuelos italianos eran unos jovencitos con una niña. Dejaron las fincas donde vivieron para buscar un "mejor lugar bajo el sol"... en Panamá.

Gracias a esos extranjeros existe hoy este panameño. Ellos trabajaron duro, sufrieron altas y bajas, lograron hacer y perder dinero... y criaron sus familias dentro de valores morales y ciudadanos.

Mi padre no permitía que hablaran mal de Panamá. Se naturalizó antes que naciera para que fuera "totalmente" panameño. Siempre decía que las personas que salen de sus países de nacimiento quieren más a la nueva patria que muchos de los que nacieron en ella.

Realmente, panameños cien por ciento serán los pocos "originarios" que existen. Tenemos en la sangre algo de extranjeros, de gente de afuera.

Ahora algunos los quieren perseguir e impedirles que "les quiten el empleo a los nacionales".

La historia indica que españoles, italianos, chinos, indostanos, griegos, etc. les han dado empleos a miles de panameños en sus exitosas empresas. ¿Por qué esto no lo lograron los de aquí?

Se sostiene que porque como la pasaban mal allá, al vivir aquí trabajarán a más no poder. Ciertos vivían con poca ropa, dormían en un rincón del negocio, comían hasta sobras de restaurantes, ahorraban y fueron "emprendedores" como se les conoce ahora.

¿Y los panameños dónde estaban? Tuvieron mejores oportunidades porque tenían familias, pero no prosperaron. Ahora quieren "satanizar" a los extranjeros que conviven de manera honesta en este país.

Tal vez aquí y en otros países no se hayan resaltados los aportes a la economía, cultura, desarrollo político y social hechos por inmigrantes.

Lo que no debemos permitir es que lleguen maleantes, sicarios, sinvergüenzas y gente que "se crea lo máximo". Claro que no deben quitarles los puestos a los panameños, sino ocupar otros que nadie los tiene. Gente que se convierta en buhoneros para ganarse el pan honradamente no debe ser perseguida como villanos.

Que se garanticen ocupaciones para los nacidos aquí es lógico. Pero no exageremos. A veces hay compatriotas que no quieren "agachar el lomo" para ganarse la vida y prosperar. Allí están las decenas de miles de jóvenes ninis, que no estudian ni trabajan. Viven como parásitos de los adultos. ¿Tienen la culpa los extranjeros?