Opinión - 14/8/15 - 11:30 PM

Agüita

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Desde hace más de cuarenta años a los periodistas se nos había informado de algunos problemas relacionados con el agua potable en la Ciudad de Panamá y sus alrededores. En conferencia de prensa dijeron que gran parte del agua de consumo humano se perdía debido a problemas de filtraciones y daños en las tuberías. Desde esa época, cantidad de panameños irresponsables no pagaban sus cuentas de agua al día. Expertos con estudios en el extranjero indicaban el lujo que se daban los panameños de bañar los perros, lavar los automóviles y regar el césped con una de las aguas más puras de América. Uno de ellos resaltaba los miles de galones de agua que se perdían al día porque el panameño cuando se baña no cierra la pluma al estar enjabonándose. Recuerdo como una curiosidad el señalamiento que los depósitos de los servicios higiénicos eran más grandes que los que se necesitaban para que funcionaran bien. Por eso se promovió en esos años que se pusiera un envase de plástico de soda de un litro dentro de esos tanques. Se hacían cálculos sobre los miles de galones de agua potable que se evitarían que se fueran por el desagüe del servicio higiénico. Se sugería que se vendieran en el país servicios higiénicos con tanques de agua más pequeños. Nos mencionaban a otros países donde había dos tipos de agua, uno para el consumo humano y otra menos potable para hacer limpieza general y regar las plantas. Desde esa época también ocurrían sequías en el llamado Arco Seco de Azuero. Debido a que no existían los benditos “niños y niñas” causados por el cambio climático hecho por los hombres que tumban sin asco los bosques. Las lluvias aparecían semanas después. Siempre recuerdo que un militar nombrado ministro de Agricultura lanzó la frase que no debía ni una gota de agua llegar al mar. Se promovieron los pozos en esa región, así como pequeñas lagunas y represas. Un ingeniero agrónomo me dijo que en Panamá había más agua subterránea que arriba. Me habló de enormes océanos que no se utilizaban. Numerosos gobiernos de todo tipo han pasado en estos cuarenta años y no le pusieron seriedad al problema de la agüita para tomar y sembrar. Ahora molesta que luego de semanas de estar en los medios de comunicación el problema de la sequía, este gobierno “descubre el agua tibia” y declaró estado de emergencia. (Igual había barriadas sin agua, pero sus moradores no cerraban las calles…).