Angélica González, última estrella del Festival de la Mejorana
Por tercera vez visito Guararé en mi vida. La primera en 1949 en brazos de mi abuela, descansando allí dice, porque íbamos para Llano de Piedra a vivir definitivamente. La segunda hace diez años y que salí desilusionado porque el parque principal estaba colmado de vendedores de molas kunas y artesanos de Centroamérica, quienes habían alquilado todo. Y la tercera fue este año, en donde tuve que estacionar a un kilómetro y caminar atraído por la respiración, calculo yo que de más de 30 mil visitantes revueltos con 5,000 anfitriones compartiendo viandas, nacionalidad, alegría, folclor, orden, autenticidad y seguridad, que fue lo que aprecie el domingo 25 de setiembre.
Pero los sancochos ,los buñuelitos, la novena a la Virgen de las Mercedes, la procesión, las cien carretas, las delegaciones, los tamboritos excepcionales de todos los rincones patrios, fueron pulidos en oro cuando presentaron el Festival Infantil de la Mejorana y cantó su décima la niña Angélica González, del corregimiento de Chigoré, distrito de Penonomé, provincia coclesana, en donde actualmente residen prominentes instructores azuerenses, provistos de casi toda la herencia y el espíritu de los esposos Ing. Fernando Zárate y la Licda. Dora de Zárate, que permanecen vivos en el festival.
No soy quién para felicitar al Patronato, pero me atrevo porque no tengo cómo pagar mi primer día sin el reggae ni ruidos dañinos a la humanidad antes de viajar en la parca…¡Qué bien!…Sin embargo, sentí que Guararé es más que esa grandilocuencia y lo digo porque si tomaran en cuenta a La Enea, para que allá fuese todo lo infantil de nuestro folclor con las mismas reglas y que en La Pasera participaran las tunas de tamboritos, uno de los bailes en Guararé, La Pasera, El Hato, Llano Abajo y Perales, el aglomeramiento fuese más llevadero.
En Guararé no había tiempo ni para asar changas porque la gente se las comía crudas.
Es más, percibí que de tantos puntos en un solo lugar, los niños cantores y me imagino que los artistas de otras participaciones en algún momento se sintieron presionados, porque los mismos locutores a cada momento anunciaban que se prepararan fulano y sutano, porque venía el desfile del tamborito, o cualquier otra participación maravillosa de lo nuestro. Besos a la niña Angélica González y a su hermanita la Alemana.
