Opinión - 09/3/17 - 12:00 AM

Apellidos

Por: Josefa Marín Rubio Periodista -

Pasar 20 años recopilando los detalles de un escrito como si fuera un rompecabezas y buscando un enfoque original para estructurar una historia desde la visión que significa formar una familia y entrelazar variados apellidos, historias y aspectos de trascendencia social en busca de ese origen que marca su propia hegemonía es una agotadora jornada de intelectualidad. Una obra como “Chiriquí en las páginas de su historia (1720-1920) Sociedad y Redes hegemónicas en crisis”, del Dr. Mario José Molina Castillo, historiador chiricano de reconocida trayectoria en las letras de nuestra nacionalidad.

El libro, de 8 capítulos y 522 páginas con ilustraciones brindadas por las familias protagonistas, fue elaborado durante cinco años. Marca un antes de nuestro progreso patrio, a partir del desarrollo que fueron manifestándose con los apellidos involucrados en este proceso de adquisición de tierras para ejercer determinadas labores que favorecieron las actividades económicas que implementaron en el territorio nacional. Dando como consecuencia la unión a través de lazos familiares, incluso del poderío político de la época descrita en este documento.

Son citadas características particulares como eventos que dieron pie a regionalismos en frases como “el ganado bravo chiricano”, haciendo referencia a la valentía del chiricano, además de pasar por escenarios periodísticos que influyeron en acciones críticas de ese momento de la historia panameña, o bien aún el porqué de algunas crisis sociales llevadas a ese punto por problemas de orden monetario.

Enfatizó sobre el origen de los acontecimientos detallados en su historia finalizada el pasado 2016, y que será publicada en los próximos días, el objetivo es “demostrar a los lectores amantes de la historia cómo se estructuró la sociedad en Chiriquí en el siglo XIX y a principios del XX dentro de una red de familias que se entrelazaron desde el tiempo de la colonia, entre las familias Gallegos, Cañolli, De Obaldía, Carcache, Jurado, Araúz, Agnio, Venero y Pinzón, entre otras, que en su complejidad familiar marcaron un sendero a la provincia de Chiriquí porque en sus manos estaba el poder y la influencia política para aspirar una evolución que sí se va a dar en una zona ganadera a través del comercio de cabotaje con los Franceschi, corsos franceses que la practicaban por el Mediterráneo, Sudamérica y Centroamérica…”. Una historia que nos va llevando por una ruta de aventuras y sorprendentes conexiones con países como Perú.

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