Opinión - 30/11/16 - 12:00 AM

Apetencia del corazón

Por: Roquel Iván Cárdenas Semper Gaudens -

En esto días es muy común vernos envueltos en una vorágine consumista. Los ciudadanos se lanzan a las calles para adquirir cosas para “celebrar” las llamadas fiestas de fin de año. Lamentablemente, los creyentes no escapamos a esa realidad.

La carta a los Romanos nos advierte: cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes de hombres corruptibles, de aves, cuadrúpedos y reptiles.

Por eso Dios dejó que fueran dominados por sus malos deseos, que degradaban sus propios cuerpos. Como cambiaron la verdad de Dios por la mentira, veneraron y adoraron la criatura en vez del Creador –bendito por siempre, amén–, Romanos 1, 23ss

Hoy día nos sorprendemos de ver la degradación moral a la que asistimos en nuestro país y a nivel mundial.

Lo que la Biblia nos revela es que esa degradación es fruto del abandono de la adoración al verdadero Dios.

Nos enfrentamos a lo que san Pablo llama formas de idolatría: Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Colosenses 3, 5.

La verdadera idolatría que está acabando con las personas hoy día no son las imágenes religiosas, sino la adoración del propio bienestar. Buscar solo la satisfacción personal al margen de los demás y por razones egoístas es la peor de las idolatrías.

Por ello nuestra Iglesia constantemente nos llama a la reflexión previniéndonos del daño espiritual que nos puede causar seguir esta corriente.

Algunos piensan que se trata simplemente de una advertencia de índole económica. Sin embargo, existe un peligro aún mayor que la ruina material y es la ruina espiritual.