Apocalipsis sirio
La República de Siria fue un ejemplo del esplendor del desarrollo económico en el siglo XX. El régimen del Partido Baas, liderado por la familia Assad, edificó un emporio político - militar que era la envidia del Oriente Medio. De repente, la Primavera Árabe, en 2011, cambió todo. El país se sumió en una cruenta guerra civil que ha dejado más de 600 mil muertos y siete millones de refugiados. Además, permitió el resurgimiento del extremismo religioso, con la fundación del denominado Estado Islámico (Isis, en sus siglas en inglés, o Daesh, en árabe).
La comunidad internacional ha mirado de reojo los hechos en Siria y en la vecina Irak, debido a la extensión del conflicto en la Luna Creciente fértil. Damasco, Alepo, Homs, Deir Ei-Zor, Palmira y Al Raqa fueron reducidas a escombros. Pero la gota que derramó el vaso fue el atroz bombardeo con armas químicas, que el gobierno del presidente sirio Bashar al Asad ordenó contra la aldea rebelde de Jan Sheijun, en la provincia de Idlib. Medio centenar de niños fallecieron en el hecho.
En represalia, los Estados Unidos de América (EE.UU.) lanzó un bombardeo masivo contra la base aérea siria de Al- Shayrat, de la cual se presume salieron los aviones que arrojaron las armas químicas en el bastión rebelde. Unos 59 misiles Tomahawk devastaron la instalación y, para colmo, había soldados rusos en el área. Claro, el Pentágono advirtió a Moscú de la inminente incursión en el sitio, localizado al sur de la ciudad de Homs. Uno diría: “Así comienza el fin”.
Donald Trump ha demostrado con el bombardeo al régimen sirio prorruso que impondrá su estilo de diplomacia de “mano dura” para defender sus intereses en Oriente Medio. Es más, pocos han notado que las tropas norteamericanas ya están actuando en el norte de Siria. Hace días, con el respaldo del Ejército Sirio Democrático (SDF, de los rebeldes) y con apoyo de los kurdos, los marines se tomaron la gran represa de Tabqa, al oeste de Al Raqa, el cuartel general de Isis. Es decir, que ya el conflicto tiene escala global.
Preocupa la postura complaciente de nuestro Gobierno, que ha participado en la Coalición contra Isis, que lidera Washington. Nos parece lejana la guerra siria, pero los adversarios de los gringos pueden pensar diferente al momento de tomar represalias.
Panamá y su Canal interoceánico deben mantener su neutralidad permanente. Esa es nuestra garantía ante las serias amenazas que se ven en el horizonte. Condenable es el conflicto en Oriente Medio, pero tomar partido con un bando u otro arriesga la seguridad del Istmo.
Más prudencia y mente fría es el consejo que podemos dar. Y que la diplomacia haga su trabajo para que llegue la tan anhelada paz a Siria. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...