Asalto de Navidad
El anuncio de que el Órgano Ejecutivo destinó más de $11 millones para repartir entre los diputados, alcaldes y representantes una piñata navideña despertó la repulsa ciudadana, ya que la acción no es más que una vulgar muestra de clientelismo político, que solo beneficiará al “círculo cero” de cada funcionario, es decir, sus allegados, amiguitas/tos y familiares.
La repulsa ha sido tan grande que algunos diputados han tratado de salvar cara y anuncian que no aceptarán los bonos por el monto de $25,000 denominados popularmente como el "Asalto de Navidad".
Cuando el evangelista puso en boca del divino Maestro la frase que “tu sí sea sí y que tu no sea no, porque lo que es más de esto, de mal procede”, quiso decir que hay que tener palabra, de lo contrario, somos hipócritas y de poco confiar.
Extraoficialmente se ha comentado que además cada uno de los alcaldes y representantes de corregimiento fueron beneficiados con una sinecura parecida, de $20,000 y $10,000, respectivamente. En pocas palabras, cuando el pueblo se preparaba para la tanda de la Teletón, el Órgano Legislativo y el Ejecutivo se asignaban calladitos esos fondos.
En aras de la transparencia que debe animar la gestión gubernamental, es necesario que las autoridades confirmen o desmientan este extremo, se dijo que se acabaría con el clientelismo, pero parece ser que lo que se ha entronizado es la demagogia del cinismo.
No hay duda de que en muchos hogares este año faltará el pavo y el jamón, pero el Gobierno debe es tratar de mantener el crecimiento y dinamizar la economía que lleva un semestre paralizada ante un Ejecutivo que está más concentrado en facturar a la administración de Martinelli, que en gobernar.
