Opinión - 30/1/15 - 12:00 AM

Asesinato judicial

Razón tiene el expresidente Ricardo Martinelli, para desconfiar y denunciar lo que ha denominado “persecución política y terrorismo judicial” en su contra por parte de los entorchados del Ministerio Público, nombrados para tal efecto por el actual mandatario Juan Carlos Varela.

Se ha descuidado los graves problemas de desempleo, criminalidad, deterioro del nivel de inversión, alto costo de la vida, por lo cuales atraviesa el país, para concentrarse única y exclusivamente en la figura del expresidente.

Tal como ha dicho el equipo de abogados del exmandatario, se está violando el debido proceso, se ha conculcado la garantía constitucional de la presunción de inocencia y se han creado ex profeso procedimientos inéditos para iniciar la acusación y juzgamiento contra el expresidente.

No es el primer caso en que la justicia se hizo política, pero a la postre fracasó, porque el pueblo le dio favor al perseguido. Veamos el ejemplo de Arnulfo Arias, perseguido por los tribunales y encarcelado y salió de La Modelo, directo a la Presidencia de la República por el voto del pueblo que nunca dejo de favorecerlo o de José Ramón Guizado, el expresidente al que se quiso involucrar en el crimen de Remón.

Dos años estuvo preso Guizado antes, que se comprobarse su inocencia. De no haber muerto en 1960, seguramente hubiera sido candidato a la Presidencia.

Con la tentativa de asesinato judicial, los enemigos de Martinelli, lo que están creando es un mártir de la democracia.

“Martinelli tiene pueblo”, como decían los de antaño, este feroz linchamiento mediático lo único que logra es que más panameños se sumen a apoyarlo, porque la gente no es tonta y sabe que existe todo el poder del Estado y del gran capital unido para joder a un hombre -que son virtudes y defectos-logró transformar al país.

Martinelli ha demostrado ser el único y verdadero vocero de la oposición política. Más temprano que tarde el pueblo que observa el despiadado ataque contra el expresidente, saldrá a manifestarse.