Aumentar
El señor de la tercera edad caminaba lento, mirando el piso para no tropezarse. Tenía la mirada un poco triste y me comentó que llegar a viejo traía sus dificultades. Señaló que a veces los jóvenes no entendían a los mayores, no los escuchaban contar sus historias, caminaban muy rápido que podían atropellarlos. Los ven como si fueran un estorbo. También se refirió al conocido tema de la falta de medicinas en el Seguro Social, como si ellos tuvieran la culpa de que por la edad muchos se enfermaran. Habló de los amigos que ya se fueron. Poco después de esta conversación en un restaurante, se me acercó un señor saludándome. Indicó que aunque no había sido mi alumno, sabía que yo era un profesor y quería comentarme algo.
Dijo que hace poco se había jubilado y no se acostumbraba todavía a estar sin trabajar después de cuarenta años. “Me la paso dando vueltas por la casa, recordando todo lo que hacía en mi trabajo”. Yo comprendí su situación y le aconsejé que tenía que aceptar su nueva realidad, aunque no es fácil, como yo mismo lo he experimentado. Cuando se fue recordé que días antes había leído una información que indicaba que los panameños estaban viviendo más. Un estudio de la Contraloría General señala que, la esperanza de vida de los hombres en Panamá es de sesenta y nueve años y de las mujeres, de setenta y dos años. Los técnicos calculan que en veintitrés años los panameños viviremos en términos generales ochenta y seis años.
Desde el punto de vista sociológico estamos convirtiéndonos en un país “viejo”. Este fenómeno ya existe en algunos países de Europa y Asia, que han tenido que adaptar su sistema de vida al aumentar la población mayor. Pero en Panamá no todo es negativo para las personas mayores. Pueden faltar medicinas, pero las instituciones de Salud desarrollan programas de atención a los adultos mayores. En algunos corregimientos y distritos del país hay actividades para ancianos. Hasta existe una Universidad de la Tercera Edad. No olvidemos los descuentos en medicinas, comidas, entretenimientos, viajes, transporte y en operaciones legales. Ya son comunes las filas especiales para jubilados.
Claro que tenemos que prepararnos para este periodo de vida desde que somos jóvenes, algo que aún no se consigue en Panamá. (Pregunta el Cholito Mesero: ¿por qué no nombran a la profesora Teresa ministra de Educación?).