Autogolpe vale
Decir que Panamá es inmune a lo que ocurre en los vecinos sudamericanos es un error. Solo basta ver las consecuencias de la ola migratoria y las decenas de miles de refugiados que vienen de la hermana República Boliviana de Venezuela, inmersa en una crisis económica producto de los desaciertos del Gobierno chavista, de tendencia izquierdista.
Los efectos de la crisis en Venezuela se han hecho sentir en nuestra Zona Libre de Colón (ZLC), en donde el cierre de empresas ha sido muy evidente. También la enorme deuda que Caracas no quiere pagar a nuestro país es el detonante de la tensa relación que hay con Panamá, aunque en el Istmo quieran aparentarlo. Y ni preguntar por lo que le deben a cierta aerolínea de un “patrón” encopetado.
Pero la gota que derramó el vaso fue la acción de Nicolás Maduro, de desbancar a la Asamblea Legislativa dominada por la derecha empresarial. Con una declaración de desacato, el Tribunal Supremo de Justicia, que es controlado por los izquierdistas, dejó sin pies ni cabeza al Parlamento opositor. De inmediato, varias naciones latinoamericanas repudiaron la acción, tildada de “autogolpe”, algo similar a lo ocurrido en Perú un 5 de abril de 1992, cuando Alberto Fujimori era el presidente allá en las tierras andinas.
Con más de 30.5 millones de personas, Venezuela está a punto de una implosión social. Pese a que el Ejército Bolivariano es afín al chavismo, se han observado brotes de malestar de las fuerzas armadas que resienten la presión popular. Es decir, pueden repetirse los hechos que motivaron la asonada golpista del 11 de abril de 2002, dirigida contra Hugo Chávez Frías, entonces presidente del país. Empero, el otrora líder del movimiento izquierdista era más popular. Algo que no vemos en Maduro y su séquito.
Una guerra civil en Venezuela, que también parece asomarse en el panorama puede generar consecuencias terribles a nuestra región. Millones de personas podrían desplazarse hacia Colombia, Centroamérica y Panamá debido a esa hipotética situación. Igualmente, cualquier surgimiento de acciones bélicas generaría un conflicto similar a lo que pasa en Siria – Irak. Recuerden que Caracas está armada hasta los dientes, pues posee un vasto arsenal comprado a la Federación Rusa y China Popular.
El diálogo y la mediación internacionales son opciones factibles, pero igual el Gobierno madurista debe tomar un camino más conciliador, antes que pierdan el control del país. Si las fuerzas armadas y las bases populares venezolanas se decantan del chavismo, entonces, será el final del experimento izquierdista vale.
Oremos por la paz en Venezuela y nuestros hermanos sudamericanos. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigos...