Opinión - 08/11/15 - 12:00 AM

Autoritarismo

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En los últimos días, ha tomado relevancia el debate de que si las condiciones políticas actuales de Panamá nos están llevando a reproducir la realidad del hermano país de Venezuela, que viene padeciendo —desde hace varios años— un gobierno autoritario que ha motivado el éxodo de miles de nacionales de ese país a tierras extranjeras.

Lo primero que hay que destacar que la crisis venezolana no se dio en un día, sino que fue producto de la acumulación histórica de gobiernos que no resolvieron los problemas del pueblo.

En situaciones de crisis, los pueblos depauperados ensayan las salidas autoritarias y populistas de las que luego se arrepienten.

Al comparar la situación de Panamá con la de Venezuela, el expresidente Ricardo Martinelli puso el dedo en la llaga y ha hecho saltar a muchos varelistas confundidos.

De allí que a manera de docencia, toca aclarar varios puntos. Desde la óptica de los números, la anterior administración dejó al país en una inmejorable situación económica, políticamente actuó con gallardía al entregar el poder pacíficamente al ganador en las urnas.

Empero, la actual administración no ha correspondido a la hidalguía de Martinelli, sino que se ha enzarzado en una pertinaz cacería judicial y política contra él y sus seguidores, similar a la que mantienen en el hermano país del Sur contra opositores y luchadores por la democracia.

Es verdad que en Panamá sobra el papel higiénico, a diferencia de Venezuela, pero también es verdad que aquí y allá, hay procuradores y fiscales perseguidores apoyados por el régimen de turno que atacan y encarcelan sin ningún rubor a quienes disientan de ellos.

Al decir que vamos por la misma senda que el país del Cono Sur, es palpable que lo que se quiere significar es que se copian las prácticas autoritarias, dictatoriales de un régimen que ya no goza –al igual que el de Panamá- de la simpatía popular.

En Panamá, el régimen solo se mantiene infundiendo miedo, porque obras que mostrar no tiene.