Opinión - 25/11/14 - 12:33 AM

¡Basta ya de violencia!

E ste es el grito desesperado de muchas mujeres que suplican que se detenga la violencia contra el sexo femenino, y que hoy, 25 de noviembre,

Yadira Roquebert

E ste es el grito desesperado de muchas mujeres que suplican que se detenga la violencia contra el sexo femenino, y que hoy, 25 de noviembre, fecha en que se conmemora el Día Mundial de la Lucha por la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, se hacen eco de este hecho que va en contra de los valores y fundamento de la familia, como núcleo de la sociedad.

En este sentido, no voy a reiterar cifras estadísticas que sustentan hechos de violencia contra las mujeres, seres llamados a procrear el mundo, voy a referirme al rol de la familia, como pilar fundamental de una sociedad, donde se forman los hombres y mujeres que a futuro tendrán el control de una nación.

Ya es tiempo de que los padres sean más sensatos al traer hijos al mundo; procurar que estos seres lleguen a hogares formados, no puede ser que los deseos de un momento de pasión les lleve a conducirse de una manera irresponsable, trayendo descendientes que crezcan sin la presencia de uno de sus padres. Todo no puede ser perfecto, estamos de acuerdo, en el camino se distorsionan las veredas y surgen nuevas avenidas, pero, en lo posible, luchar porque los hijos crezcan con sus padres; sin vivir ejemplos de agresión física entre sus progenitores. Recordemos que su pareja por circunstancias puede dejar de serlo, pero sus hijos nunca dejarán de ser sus hijos.

Además del trabajo que en este sentido cumple la primera escuela, el hogar, a los centros educativos les compete una labor de reforzar, objetivos centrados en los principios de la igualdad y de la prevención del maltrato; con la finalidad de promover y ampliar el bagaje de conocimiento, sobre este fenómeno entre la juventud.

Si logramos que en mi Panamá, el país de las oportunidades, la juventud y la población adolescente tome conciencia de evitar la violencia entre los sexos, de seguro que contribuirán de manera singular al fin de la violencia, siendo necesario que los jóvenes identifiquen y rechacen conductas que, siendo objetivamente violencia de género, a veces, se toleran o justifican como consecuencia de la permanencia de estereotipos discriminatorios.

¡Basta ya de violencia”, ese es el grito que nos lleva, un día como hoy, a pedir que las familias nos permitan vivir en una sociedad libre de este crimen.