Batería
Noté nerviosismo en la joven cuando me acercaba a su puesto. Estábamos en un ejercicio de mi materia Sociología de la Comunicación, al comenzar como profesor en el año setenta y dos. Recorría el sitio para ver cómo se comportaban esos alumnos de primer año. Observaba a la joven sin que se diera cuenta. Veía que movía sus piernas y sacaba un papel de sus muslos. ¡Era una batería! Por “batería” se conoce la “ayuda” que hacen aquellos estudiantes que no han estudiado bien su materia. Las hay de varios tipos. La más popular es un papelito con detalles difíciles de memorizar. Con las fotocopias se modernizaron. Una página la reducían a unos cuantos centímetros. Existe la batería humana. Consiste en escribir en las manos y hasta en los muslos datos que piensan vendrán en el examen. La más burda era escribir en la pared cercana y hasta en la banca.
Ahora aquí, en EE.UU. y otros países las baterías son electrónicas. Se manejan por celulares. Algunas universidades norteamericanas tienen salones especiales para que no funcionen estos artefactos. ...Cuando le pedí a la estudiante copiona que me entregara la batería, negó que la tuviera. Suavemente le dije que si no lo hacía, tendría que tomarla con mis manos... Esto la convenció. Analicé el fenómeno de las copias. Sucedía porque los profesores pedíamos memorizar a los alumnos. Decidí que nunca pondría ejercicios y exámenes que necesiten datos y fechas. Todos serían de desarrollo, con énfasis en la interpretación y análisis del mensaje (idea principal). Esto se unía a la aplicación de la realidad panameña para que no quedara el examen como un simple ejercicio mental. Ya de nada valen las copias en mis exámenes... Pero la bellaquería no ha terminado.
Tuve que dejar de poner monografías (investigaciones sobre un tema) porque algunos copiaban documentos. La última vez uno señalaba la imprenta y la institución donde se publicó. Ahora con la internet existen “rincones de vagos, etc.,” en los que es fácil copiar un artículo. Siempre pongo unas tres investigaciones al año en Sociología. Una vez descubrí que un bellaco cobraba para falsificarlas. Si engañan al profesor, se salieron “con la suya”... Pero cuando estén en la calle ¡allí no valen las baterías!
