Opinión - 06/3/17 - 12:00 AM

Bemba

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Algunos piensan que para maleante no se necesita ser inteligente. Gente que sabe de ese "mundillo" de la delincuencia me explicó que ciertos delitos exigen mucho esfuerzo mental. Si pusieran eso en hacer algo bueno, no les extrañe que tales personas podrían lograr el éxito en actividades legales. Se está formando en este país tan especial una leyenda en la que "Juan Bemba" logra renombre por sus actividades contra las leyes. Su técnica es aprovecharse de las leyes para su beneficio y los de su pandilla. Por supuesto que la gente buena no crea leyes para beneficiar a los maleantes.

"Juan Bemba" tuvo que hablar con varias personas, incluidas un "leguleyo", para saber qué era eso de la nueva "ley sapería". Le dijeron que si uno denuncia a los que se beneficiaron o participaron en un delito, recibirá beneficios de la justicia. Si la sapería es grande, hasta puede salir del embrollo y no ir ni un día a la cárcel. También se le habló del nuevo sistema acusatorio, en el que la velocidad a veces permite que se den medidas cautelares lejos de la cárcel. La razón del ablandamiento de las leyes panameñas es acabar con el "hacinamiento" en las prisiones.

Imaginó que se pensó que era preferible un bandido libre que no le cuesta dinero ni atención al Estado. La mente retorcida de "Bemba" se puso a buscar la manera de aprovecharse de esas leyes. Lo primero que consiguió fue lo que llamó "detenido sustituto". Cuando lo arrestaron por un robo, buscó un acuerdo de sapería. Aunque no había ningún cómplice, consiguió que un "pana" aceptara ir a la cárcel por él a cambio de billetes todos los meses. Esto le dio fama en el "patio limoso" donde vivía.

Aconsejó a otros "malandros" que cuando fueran detenidos buscaran no solo que les dieran "playa por cárcel", sino un acuerdo de rebaja de pena, y convertir días-prisión por trabajo recogiendo basura, etc. La naciente leyenda urbana (cuento popular) señala que "Juan Bemba" no solo encontró vericuetos legales de las nuevas leyes para no ir a prisión, sino que hasta hizo negocios (¡!). Todo comenzó cuando con la mejor voluntad del mundo, las autoridades comenzaron a dar recompensas de miles de dólares a quien informara el paradero de uno buscado por la ley. Como tenía "tarrantan" de amigos presos de "alto perfil", hizo que se escaparan... Luego buscaba alguien que "informaba" dónde estaba el sujeto... ¡Y la recompensa se la dividían!

No "meto la mano al fuego" para asegurar que esta leyenda es cierta... (con la excusa de defender a su cliente, ¿puede un abogado faltarle el respeto al presidente?).

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