Opinión - 10/3/17 - 12:00 AM

Bola de excremento

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Como una incontenible bola de excremento que crece conforme se desplaza cuesta abajo, salpicando todo con su nauseabundo olor, así es el escándalo que sacude a la Asamblea de Nacional, en el que el fraude, la coima y el engaño son sus elementos constitutivos.

El problema de los escándalos de contratos y donaciones fraudulentas es grave, porque no es un hecho aislado, sino que involucra a todo un órgano del Estado cuyos integrantes son electos por el voto popular y son responsables de hacer las leyes del país. Aparte de eso, la sinverguenzura está contemplada presupuestariamente: los desembolsos los aprueba la Contraloría y los desembolsa el Ejecutivo vía Ministerio de Economía y Finanzas.

A pesar de que han salido algunas voces de diputados aclarando que son ajenos al fraude en los contratos y donaciones, nadie les cree hasta que esos mismos que se dicen impolutos, no interpongan las respectivas denuncias ante la autoridad competente para que se investigue esta corrupción rampante.

Para colmo se nombra una Comisión Investigadora integrada por tres diputados que van a investigar al resto de sus colegas, es como poner a la zorra cuidar a las gallinas.

Lo cierto es que el órgano representativo del sistema democrático partidista, parece que se ha convertido, salvo prueba en contrario, en una organización criminal con una jerarquía delictiva. Rubén De León tiene mucho que explicar y el país espera que empiece.

La utilización de fondos públicos para su desvío a fines ajenos a su destino natural, utilizando el engaño a humildes ciudadanos, sin duda confirman las denuncias del exmandatario Ernesto Pérez Balladares de que se utilizaron fondos públicos para influir en las elecciones internas del PRD.

Los diputados han caído en la ratonería de cambiar cheques por millones de dólares que eran cambiados por prestanombres que recibían migajas por ese servicio. Estas personas bien pueden convertirse en los delatores colectivos para denunciar a los miembros de la Asamblea Nacional, que no se conforman con los jugosos salarios que reciben, sino que se roban los fondos del Estado.

La mesa está servida. Le tocará a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia -como organismo investigador competente en estos casos- iniciar las sumarias. ¡Amanecerá y veremos!.

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