Opinión - 19/10/15 - 12:00 AM

Bosque

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Aunque parezca “llover sobre mojado”, hay que insistir. A veces las personas que sufren injusticias y falta de atención del Gobierno ya exageran sus protestas. Lamentablemente, tiene cierta razón aquella frase de que “si no cerramos la calle, el Gobierno no nos atiende”. Eso sucede porque todas las administraciones, materialmente, no pueden seleccionar los numerosos problemas del pueblo panameño. No me extrañaría que haya casos en que por flojera o intereses politiqueros no se resuelven esos problemas. Un turista que cae en un tranque hecho por una docena de personas que protestan porque no hay agua en su comunidad podrá sufrir daños económicos y hasta sicológicos. Figúrense que se tiene que ir por Tocumen de viaje y lo pierde por un bloqueo de calles. ¿Alguien se hará responsable por el daño que sufra? Queremos que nos visiten los turistas, pero aparte de que busquen experiencias extremas, no se le recomendaría conocer nuestra ciudad. Los que vivimos aquí deberíamos estar acostumbrados, pero no es así. El otro día, regresar de la Universidad a Pueblo Nuevo en la noche costó dos horas de tranque. Otros que viven fuera de la capital a veces pasan cuatro horas trancados para llegar a sus casas a Arraiján, La Chorrera, Capira, etc. No me canso de decir que el tránsito en la capital no puede ser controlado por la policía. Es fácil encontrar un policía que le ponga una boleta por mal estacionado. Pero… no los verá para prevenir tranques y accidentes en la vía del puente Centenario, por ejemplo. Respetando el derecho a la protesta, hay que resaltar que por encima está el derecho al libre tránsito por el país. La Constitución lo garantiza. A veces los Gobiernos no actúan para no dañar su imagen y que los consideren represores del pueblo. En esto de las protestas hay que evitar “dejar de mirar el bosque por mirar un árbol”, como dirían en El Picacho de San Carlos. Me parece que cayeron en esto algunos estudiantes de Derecho hace pocos días. Causaron un tranque por horas y casi sabotean la celebración de los ochenta años de fundación de la Universidad. La consecuencia periodística fue que la protesta de tales estudiantes y el daño que causaron al libre tránsito se convirtieron en la “mejor” noticia de la Universidad esa semana. Si hubieran hecho la protesta después de ese aniversario, ¿las cosas serían distintas? En Colón, el inicio de la llegada de turistas en cruceros se vio algo afectada por una protesta de taxistas…