Opinión - 21/1/15 - 12:00 AM

Cacería de brujas e incapacidad

La cacería de brujas que se desarrolla desde las esferas del Ejecutivo, Ministerio Público y algunos medios de comunicación lleva al país por un sendero peligroso.

Más que el auténtico deseo de hacer justicia y aplicar la ley a los que robaron fondos públicos, hay una feroz intención de destruir.

Se combina el fanatismo religioso, todo el poder del Estado, la amenaza y ahora el ataque personal contra opositores.

Ya el fin de semana se produjo un lamentable incidente en un jardín de baile, en el que la discusión política se tradujo en riña y le entraron a botellazos a una mujer. ¿Qué se busca?, ¿que la gente se agarre a tiros?

No hay iniciativas para atraer inversiones. Ya en los foros económicos se reconoce sin tapujos la paralización de la economía; la seguridad ha vuelto a ser un problema, pero hasta ahora el gran proyecto de Varela es meter presos a los del gobierno anterior.

En esa línea se designa en la Procuraduría a la subjefa de “sapería” de la Presidencia, se desconoce el debido proceso, se les montan campañas mediáticas a los jueces para que tengan miedo de fallar en derecho los hábeas corpus y otros recursos interpuestos por los investigados.

Ya sectores del poder económico comentan la incapacidad oficial, las bandas saben del descontrol existente y matan a plena luz del día.

La reacción del Gobierno es montar operaciones psicológicas amenazando con meter presos desde expresidentes para abajo. Mientras, el pueblo observa y aguanta calla’o. En ese panorama, el país camina por un sendero peligroso y no hay voz sensata que lo advierta, sino que al contrario, vamos todos -reídos y aplaudiendo- rumbo al abismo.

Un verdadero estadista sabe distinguir entre esas alertas de peligro y las voces de aduladores que se dicen al oído: ¡Vamos bien! El problema es que si el gobernante es el que patrocina todas esas cosas, ¡entonces sí que Panamá está jodido!