¡Canallada!
Tal como hemos señalado, hay funcionarios de instrucción en cuya conciencia está ausente el concepto de humanidad, sufren un grado de deformación profesional que les impide entender que su función profesional es la búsqueda de la verdad de los hechos y que si en esa búsqueda prevalece la inocencia del imputado, así lo deben hacer constar en sus providencias.
Es por ello por lo que constituye una perfecta canallada la actitud asumida por el Ministerio Público, de apelar a la decisión del Juzgado XVI, que concedió una medida cautelar al exdirector de la Policía Nacional (PN) Gustavo Pérez, en el caso de los llamados pinchazos telefónicos.
Sabido es que a Pérez -quien ha demostrado un liderazgo dentro de la Policía Nacional- también le tienen, como decimos en buen panameño, “enyardado” por el mamotreto que le armaron por tener en su poder armas de colección, por lo que enfrenta una sentencia condenatoria, que está ahora pendiente de decisión en casación.
Entonces, ¿qué sentido tiene apelar la concesión de la medida cautelar que se le otorgó, que no sea por pura maldad y complicarle la situación procesal al ex jefe policial?
Por otro lado, a la fiscal Tania Sterling le importó un comino la orden de la jueza Alina Hubiedo, quien hace 13 días antes le ordenó remitir al juzgado, las sumarias del caso de la Caja de Ahorros (CA); no fue sino hasta ayer que se dignó a cumplir la orden, pero antes agregó 3 tomos más al expediente.
Como es sabido en este caso tienen detenido al presidente de la junta directiva del canal de televisión independiente NEXtv, Riccardo Francolini, y están buscando detener a Ricardo Chanis, directivo de la Editora Panamá América S.A. (Epasa). Además se intentó detener al gerente de KW Continente, Fernando Correa. No es casual todo, porque los tres medios de comunicación se han convertido en los únicos que no están sometidos a la línea gubernamental.
Estos atropellos han sido denunciados ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que por estos días está reunida en Panamá.
Los fiscales que por una ínfima y miserable cuota de poder, en todo caso transitoria, venden su alma al diablo, le hacen un flaco favor al país, ya que la ciudadanía razona que si se atreven a abusar en casos de alto perfil ¿qué no le harán a la gente que no tiene medios para defenderse y sucumben en el anonimato procesal?
