Opinión - 10/4/17 - 12:00 AM

Cancha

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

La bola rebotaba con energía en el piso. El joven corría con ella acercándose al aro. Estaba contento porque si metía la bola en la cesta su equipo ganaría el partido de baloncesto. Como otras veces la “birria” reunía a jóvenes de poco más de quince años, en la cancha de la comunidad. De esa manera gastaban energía en una actividad sana. Dejaban por un momento la manía de chatear por los celulares y conversaban con sus amigos. Ese ambiente cambió de repente. Se aparecieron unos policías y ordenaron que se suspendiera el juego y se marcharan los jóvenes del lugar. Algunos vieron sus relojes y se dieron cuenta que eran solamente las cuatro de la tarde. En otras ocasiones habían jugado hasta las ocho de la noche.

Pero no podían protestar. Los policías hacían ruido con las manos y señalaron que esa era una zona “caliente”, y por ahí había maleantería. Estuvieron recorriendo el lugar para confirmar que los muchachos se retiraron. Algunos jóvenes se sintieron mal, porque consideraron que los estaban confundiendo con maleantes cuando ellos no lo son. Luego comentaron que no era justo que se cerrara una cancha deportiva en plena tarde, porque lo que necesitan es hacer actividades que los alejen de los malos caminos. Este es un ejemplo de las contradicciones de la realidad panameña con relación a la problemática de la juventud actual.

Si se reprime la iniciativa deportiva de los jóvenes por miedo a que unos maleantes se aprovechen de ella, se estará limitando a personas honestas en el uso de su tiempo libre. Lo que falta en Panamá son más canchas de juego, que el Estado organice ligas deportivas y dé facilidades para que se conviertan en semilleros de campeones. Recuerden que a través del deporte muchos panameños han logrado una profesión que les permite ser exitosos en la sociedad. Pero no solamente se limita la participación de los jóvenes en algunas canchas deportivas. También encuentran obstáculos cuando quieren trabajar, ya sea por necesidad o deseos de mejorar su situación económica.

Existen disposiciones legales que impiden que un muchacho se gane honradamente la vida a pesar de su corta edad. Entonces… quedaran sin tener nada que hacer, lo que puede impulsarlos a actividades ilegales. Nadie cuestiona que las autoridades vigilen los sitios públicos, pero que no lo hagan pensando que todos los jóvenes son maleantes porque eso no es así. (Dice el Cholito Mesero que escuchó una vez que “la juventud no necesita frenos sino estímulos”.)

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