Capitalismo contra la salud
Más allá de los miedos de los países desarrollados, malaria, sida, cólera, sarampión y el mismo ébola matan en silencio a millones de personas. Especialmente en
Más allá de los miedos de los países desarrollados, malaria, sida, cólera, sarampión y el mismo ébola matan en silencio a millones de personas. Especialmente en África. Millones.
En 1976 se identificó el virus del ébola como causante de una enfermedad especialmente peligrosa, pero 38 años después, la enfermedad sigue ignorada por los países desarrollados y no se sabe de nadie que investigue en serio para curarla o prevenirla. Mientras, aumentan los infectados y los muertos. Pero curar esa dolencia o las otras citadas no es negocio, por eso no se investiga.
Las empresas farmacéuticas no tienen interés alguno en hallar medicamentos y vacunas contra las letales enfermedades que azotan a los países pobres. Y, por su parte, las poderosas farmacéuticas gastan en publicidad y mercadotecnia el doble de lo que invierten en investigación y desarrollo.
Que el sector farmacéutico es capitalismo puro indica que en la lista de las 500 mayores empresas del mundo, los beneficios de las 10 mayores farmacéuticas superan los de las otras 490 empresas de esa relación. El remate de la calaña del capitalismo, a partir de ese potente sector, lo expresa la monja y médico internista catalana Teresa Forcades, quien en su obra “Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas”, afirma que “en 2000 y 2003, la casi totalidad de grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de Estados Unidos, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas fueron condenadas a pagar más de 2.2 billones de dólares de multa. En cuatro casos, las farmacéuticas implicadas (TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer) reconocieron su responsabilidad en actuaciones criminales que pusieron en peligro la salud y vida de miles de personas”.
