Cáritas
La Pastoral Social Cáritas panameña, acogiendo las palabras de los sumos pontífices, en especial, las del papa emérito Benedicto XVI, están dando asistencia a los emigrantes cubanos.
En cambio, estos grupos han señalado que no tienen quejas de las autoridades panameñas, a diferencia de sus pares y “coyotes” en los países de Sudamérica, donde fueron sometidos a todo tipo de vejámenes.
Benedicto XVI ha dicho que “Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación”.
“El derecho de la persona a emigrar -como recuerda la Constitución conciliar Gaudium et spes en el n. 65 - es uno de los derechos humanos fundamentales, facultando a cada uno a establecerse donde considere más oportuno para una mejor realización de sus capacidades y aspiraciones y de sus proyectos”, añade su santidad.
“Las comunidades cristianas han de prestar una atención particular a los trabajadores inmigrantes y a sus familias, a través del acompañamiento de la oración, de la solidaridad y de la caridad cristiana; la valoración de lo que enriquece recíprocamente”, añade su santidad.
En este caso, quienes llegan por Darién vienen de paso buscando el sueño americano y no buscando la permanencia en nuestro país, por lo que debemos ser compasivos con ellos.
La labor de Cáritas debe ser aplaudida y apoyada porque así como hacen la travesía los buques por el Canal, dejando dinero, ahora debemos abrir los brazos a quienes buscan mejorar sus vidas al pasar por esta franja de tierra.
La experiencia de estos emigrantes que enfrentan al mar, la selva, las autoridades corruptas y traficantes como en el Sur, es la respuesta a que la única libertad que no se puede quitar a los pueblos es la de soñar.
