Censurados por decir la verdad
En la antigüedad, el mensajero de los reinos rivales tenía el trabajo más peligroso del mundo. Llevaba al adversario los edictos o la declaración de guerra, que a lo sumo provocaría la ejecución del emisario. Un ejemplo clásico fue el enviado del emperador persa Jerjes I, resaltado en la épica película “300”. A los espartanos no les gustaban las malas noticias, por supuesto.
Otra leyenda narra cuando un mensajero romano llega a Cartago. El rey Aníbal recibe la nota de amenaza del Imperio rival y el joven se postra para recibir el mate. Irónicamente, el monarca africano lo perdona y le dice: “Vete, porque luego en la guerra, morirás”.
Hoy en día, el trabajo de los mensajeros de antaño lo hacen los periodistas. El comunicador social cumple el papel fundamental de informar los hechos que ocurren a diario. Por supuesto, en la dinámica de cada país, hay medios afines al Gobierno de turno que callan cuando no les conviene, y otros se dedican a investigar sin tapujos las irregularidades de la administración pública. Y Panamá no escapa a esa realidad.
Tras las revelaciones de Editora Panamá América (Epasa) sobre malos manejos de funcionarios del gobierno varelista, vinieron de inmediato las amenazas de esbirros de quienes detentan hoy en el poder. La famosa mueblería del pomposo diputado ñame, los “Niños” bien portados, el creciente nepotismo, los negociados maquillados, los Panamá Papers y la evidente inseguridad en el país, denunciada diariamente en los medios en cuestión, hizo que cierto “abogaducho” fuera al Ministerio Público hacer un “show”, para luego preparar el camino del cierre de los diarios opositores.
¿Cuál es el miedo a saber la verdad? Todos los panameños se hacen esa pregunta, más si este gobierno se vendió de transparente en las pasadas elecciones y que haría un cambio, garantizando la tolerancia mediática. Pero la administración varelista ha demostrado ser perseguidora desde que llegó a San Felipe en julio de 2014. Intentó censurar las redes sociales, que le son adversas. Igualmente, buscó coartar voces disidentes, metiéndolas presas. Hasta se prestó para gestar el cierre de otro medio, el Grupo Editorial La Estrella y El Siglo (Gese). Claro, como ellos ponen la cara de “yo no fui”, tiran la piedra y esconden la mano. Empero, nadie come ya sus cuentos.
Estemos alerta por el intento del gobierno panameñista de cerrar al Grupo Epasa y sus periódicos, puesto que es una acción para censurar la libertad de prensa en nuestro país. Recuerda, lo mismo ocurrió en Cuba y Venezuela. Si lo hacen, luego irán por bloquear las redes sociales que utilizas, que hoy en día son la herramienta para denunciar la negligencia de las presentes autoridades.
Panameño: defiende tus derechos. Evitemos que, cerrando los medios críticos, se ponga una mordaza a la libertad de expresión. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...