Chespirito
Roberto Gómez Bolaños falleció en México a los 85 años, y su muerte ha dejado un enorme vacío, no solo en su país, sino en América Latina
Roberto Gómez Bolaños falleció en México a los 85 años, y su muerte ha dejado un enorme vacío, no solo en su país, sino en América Latina y en el mundo, por los mensajes de paz, equidad, solidaridad y amor que nos hacía llegar con sus personajes del Chavo del 8 y el Chapulín Colorado, entre otros.
El pueblo mexicano ama la paz y lo demostró asistiendo de forma multitudinaria al homenaje que se le hizo al fallecido escritor, director, actor y productor, en contradicción con los momentos de violencia que vive la patria de uno de los mayores representantes del realismo mágico, Juan Rulfo, luego de la desaparición de 43 estudiantes.
Es precisamente en ese México profundo de donde surgieron luminarias de la talla de Cantinflas, Viruta y Capulina, Resortes, Tin Tan, Clavillazo y tantos otros que dejaron una profunda huella en generaciones, no solo de latinoamericanos, sino también de estadounidenses.
Estos artistas, representantes de la denominada “comedia blanca”, siempre enviaron mensajes de reconciliación y fraternidad, no sin dosis de abundantes risas, alejados de la vulgaridad, la violencia y otros antivalores, hoy imperantes en muchas sociedades.
Su trabajo llegó al corazón de todos, niños, jóvenes y adultos, porque utilizó su imaginación para promover los valores universales y prueba de ello que sus programas todavía se presentan en países donde no se habla español.
Ha sido tal la magnitud del éxito de Chespirito que, según informes de prensa, su producción televisiva y cinematográfica produjo unos $1,400 millones y, 40 años después de sus estrenos, todavía siguen teniendo multitudinarias audiencias.
La muerte del héroe latinoamericano, el Chapulín Colorado, ocurre cuando malos mexicanos, organizados en el círculo del crimen, pretenden destruir una herencia grandiosa de artistas como Gómez Bolaños, sin duda algo que nuestros hermanos mayores no permitirán.
