Opinión - 08/12/14 - 12:08 AM

China, semillas de cambio

Ha empezado por Hong-Kong. Miles de manifestantes han levantado la voz, pacíficamente pero con firmeza, en favor del pluralismo y de la democracia. Ciudadanos, en su

Federico Mayor Zaragoza | Exdirector de la UNESCO

Ha empezado por Hong-Kong. Miles de manifestantes han levantado la voz, pacíficamente pero con firmeza, en favor del pluralismo y de la democracia.

Ciudadanos, en su mayoría jóvenes, representan a millones, -¡a más de mil millones, en este caso!– de mujeres y hombres durante tantos años sometidos, obedientes, silenciosos, que quieren mostrar a las autoridades del “gran dragón” y al mundo en su conjunto su disconformidad, sus ansias de emancipación.

El poder en China es tal y con frecuencia los abusos tan irreductibles que solo un inmenso clamor popular no silenciable ni sustraíble a la atención pública sería capaz de proclamar a los cuatro vientos sus intolerables prácticas, su desprecio de los Derechos Humanos y las abyectas condiciones laborables…

Los pusilánimes líderes occidentales, cegados por la codicia, aceptan todo con tal de conseguir contratos y fondos del gran país comunista/capitalista. Ni siquiera hacen referencia a los Derechos Humanos, a las crecientes protestas ciudadanas contra la corrupción, los modales dictatoriales.

Por eso es tan esperanzador el poder ciudadano. Estos jóvenes que plantan semillas de rebelión, con protestas presenciales y digitales, que hacen propuestas para el cambio, que expresan audazmente su descontento.

Semillas de democracia, semillas de esta nueva era a la que se oponen los omnímodos mercados que, obcecados por los beneficios, no han tenido en cuenta que el 80% de la humanidad está desatendida, en un gradiente progresivo de precariedades; tampoco tuvieron en cuenta los “efectos colaterales” de favorecer la deslocalización productiva que derivó en grandes fracturas sociales y en el auge y predominio de las dictaduras; ni vieron el deterioro ambiental que producían ni la extrema pobreza y el hambre, las emigraciones forzosas.

Ahora, poder ciudadano. Ahora el tiempo del silencio ha concluido. Ahora, semillas y surcos cavados con esfuerzos en el nuevo amanecer. ¡Que sean millones los chinos que siembran semillas para un nuevo comienzo en el inmenso ciberespacio!