Opinión - 20/4/15 - 12:00 AM

Cinismo y contumacia

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua contiene dos acepciones de la palabra “cinismo”. La primera es: desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. La segunda: Impudencia, obscenidad descarada.

El calificativo podría ser oportuno ante las manifestaciones del magistrado electoral Erasmo Pinilla, quien afirmó públicamente que las normas que sancionan el nepotismo contenido en el Código de Ética del Servidor Público “son instrumentos inaplicables en el Tribunal Electoral”.

Los dichos de Pinilla conducen a pensar que el Tribunal Electoral es un organismo al margen de la ley y los reglamentos panameños, o que sus jerarcas tienen una corona de privilegio de la cual carecen otras instituciones estatales.

Dice el magistrado: “Los trabajos otorgados a algunos parientes en razón de su vulnerabilidad económica son todos de bajo perfil salarial y muy por debajo de sus capacidades académicas y fácticas”, lo que Pinilla quiere ignorar es lo que el país entero le ha dicho; que el Tribunal Electoral no es una agencia de empleo para su familia.

Lo más triste es que ofrece disculpas al país porque -según dijo- ha hecho “prevalecer el amor por mi familia”; ¿o es que acaso el resto de los panameños no tiene familia que también necesita trabajar?, y que bien pueden ocupar esos puestos que en inmoral ventaja Pinilla le otorgó a su parentela.

Llama la atención que el magistrado es contumaz, ya que al verse descubierto insiste en que su parentela no le hace daño a nadie y que ganan bajos salarios, lo que no es cierto.

No, señor Pinilla. No se trata de una campaña, sino de que usted tiene que cumplir con la ley y no sostener una situación de nepotismo inmoral y antiética.