Opinión - 19/10/14 - 11:13 PM

Circo

Si algo ha puesto al descubierto la crisis generada por las acusaciones contra el magistrado Alejandro Moncada, es la ausencia de objetividad de los medios de comunicación,

Si algo ha puesto al descubierto la crisis generada por las acusaciones contra el magistrado Alejandro Moncada, es la ausencia de objetividad de los medios de comunicación, que han entrado al ruedo social como voceros de intereses políticos y dejado atrás su función básica, que es la de informar y explicar los hechos que se dan dentro de la sociedad y que vale la pena que sean conocidos por los asociados.

Se observa una total ignorancia de ciertos comunicadores sociales sobre la filosofía, praxis y metodología del Sistema Penal Acusatorio, parámetros bajo los cuales es investigado el magistrado y, para suplir esta ignorancia, acuden a fuentes ya definidas políticamente que utilizan la tribuna mediática, no para análisis objetivos, sino para atacar y descalificar a adversarios políticos.

La cobertura periodística de este caso se ha convertido en un verdadero circo mediático, con visos de linchamiento público, al cual no han sido ajenas las autoridades designadas por la Asamblea para llevar adelante el caso.

Tenemos el caso de dos llamadas juezas de garantías, que debieron declararse impedidas para el cargo, por su evidente enemistad con el investigado, un fiscal que no es abogado y que en vez de guardar la reserva del sumario, apenas le ponen un micrófono por delante canta como una “prima donna”.

No conforme con eso, periodistas políticos o al servicio de estos alimentan el morbo y las bajas pasiones en un afán por ganar protagonismo y aumentar la audiencia de sus medios audiovisuales.

Ya sabemos que esto es un negocio, si no, veamos el ejemplo de uno que se la pasó atacando la gestión anterior y ahora lo nombran embajador.

¿Qué se quiere, que florezca la verdad o realizar un gran circo mediático para medrar en ganancias?