Ciudadano
Como si fuera una búsqueda de pokémones, Fulanito salió a buscar el “salve” del día por la ciudad. No fue difícil hallar un conductor que estacionó mal su vehículo. Fulanito era un flamante “Inspector ciudadano” que debía hacerle el trabajo a los policías de Tránsito. Él era un panameño “vivo” y encontró la manera de aprovecharse de esta nueva medida del Gobierno. Cuando llegó el conductor, le mostró fotos de su celular de la falta que cometió. Dijo: “Por este mal estacionamiento, la multa es de setenta balboas. Pero como soy bueno, podemos arreglar esto por veinticinco palos y todos contentos”. ¡El chofer le pagó! Si Fulanito hacía este “chanchullo” dos veces al día, tendría cincuenta balboas, cantidad que muchos trabajadores honrados no se ganan…
Primero fue el “Reportero ciudadano” En muchos casos ayuda a los periodistas a tener información de hechos y lugares donde no están ellos. A veces hay tanta cooperación que se podría hacer un noticiero o periódico sin tener que emplear a un profesional de la información. Ahora el Gobierno inventó el “Inspector de Tránsito Ciudadano”. Si esto es tan bueno, me permito sugerir que inventen el “Ministro ciudadano”, creo que muchos panameños tendrían sugerencias para que hagan bien sus trabajos en el MOP, Vivienda, Economía, Desarrollo Agropecuario, Educación, etc. Si inventaran el “Presidente ciudadano”, hasta yo me atrevería a sugerir acciones para mejorar el país.
Preguntas tontas: ¿Acabaría ese inspector ciudadano con la cantidad de accidentes de tránsito? ¿Pondría fin a los “tranques” de cada día? ¿Cómo se exige que estacionen bien los autos si en la capital, desde hace por lo menos veinticinco años, sabemos que no hay suficientes lugares para aparcar vehículos? Esperamos que los entusiastas inspectores ciudadanos no pongan en peligro la vida de otros al tomar fotos y videos… ¡mientras manejan! Tampoco que la llamada “agenda encubierta” (verdadera razón) no sea aumentar las recaudaciones de plata de las boletas… sin siquiera tener que estar en la calle trabajando los del Tránsito. No quiero ni pensar que esta idea pueda estimular la “sapería” en el pueblo, lo que no sería ético ni mejoraría la maltrecha “conciencia ciudadana”.
