Comandante Chávez y movimientos militares
El 2 de febrero de 1992 residía yo en México D.F. y purgaba mi tercer exilio; esta vez a causa de la invasión militar del Ejército
El 2 de febrero de 1992 residía yo en México D.F. y purgaba mi tercer exilio; esta vez a causa de la invasión militar del Ejército de los EE.UU. a Panamá. La TV mexicana pasó una “última hora” que informaba la insurrección militar en Venezuela de los oficiales jóvenes progresistas contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. El ambiente estaba preparado porque los días 27 y 28 de febrero de 1989 se produjo una sublevación popular, contra la corrupción y la carestía de la vida, que los medios llamaron EL CARACAZO que produjo casi 400 muertos.
Como militar revolucionario, izquierdista, consistentemente antiimperialista y anticolonialista me propuse darle seguimiento a este movimiento –militar revolucionario-; que de inmediato prendió las alarmas de las oligarquías y de sus jefes del norte.
Breves antecedentes del 2 de febrero
Hugo Chávez recibió su despacho y espada de subteniente en 1975. Desde el inicio de su carrera militar, comenzó a aglutinar militares y amigos civiles de corte progresista. Fundó con 5 soldados rasos y él -como subteniente- el ejército Bolivariano del Pueblo Venezolano.
En los estudios superiores Chávez estuvo en Panamá (Escuela de las Américas) y en los EE.UU. En Venezuela hizo un posgrado en la U. Simón Bolívar en Ciencias Políticas, siempre obtuvo magníficas calificaciones. Mantuvo viva su inquietud cultural a través de la lectura, la música y la pintura. También fue un gran deportista. En las instalaciones militares donde prestó servicios, dejó la impronta de líder natural.
Los militares jóvenes que vivieron los gobiernos corruptos de Acción Democrática y COPEI, sufren el deterioro socioeconómico y esto, produce inquietud y frustración en los cuadros intermedios de la Fuerza Armada; una de las pocas en el continente americano que no tenía carácter prusiano; era policlasista que constituía un derrotero seguro para el avance y ascenso social.
Después del triunfo de Chávez en las urnas, la Revolución Bolivariana –previa limpieza- convirtió a la Fuerza Armada en Revolucionaria.
Cuando se estaban organizando los oficiales subalternos y los oficiales superiores, hasta el grado de tenientes-coroneles (comandantes) conformaron LOS CO-MA-CA-TE BOLIVARIANOS (Comandantes, Mayores, Capitanes y Tenientes). Así nacieron los militares bolivarianos en actividad, que con la creación de la cátedra bolivariana en la Academia Militar se extendieron en todas las unidades del Ejército.
Los jefes organizadores del 4 de febrero de 1992 fueron en este orden los siguientes: comandantes: Francisco Arias Cárdenas (1 año más antiguo que Chávez), Hugo Rafael Chávez Frías, Jesús Urdaneta, Yoel Acosta y Miguel Ortiz Cárdenas.
La toma del mando de la Nación, por los jóvenes militares bolivarianos no tuvo éxito por imponderables. Carlos Andrés Pérez, luego de atravesar un túnel –por consejo del Gral. Ochoa Antich- apareció en T.V. pálido, desencajado y nervioso; pero su aparición causó contrapeso a la rebelión. Años después Chávez dijo a García Márquez que el fracaso militar fue providencial; pues le permitió llegar a la Presidencia por elección popular, evitando -“en caso de triunfar la rebelión”- la campaña y cerco de Bush (padre) y de algunos presidentes adláteres del continente.
EL ATRIBUTO MÁS GRANDE DEL DON DE MANDO ES LA DECISIÓN…
El gobierno sofocó la situación y apareció el comandante Chávez en televisión –ya detenido- , y se dirigió a todo Venezuela. Con entereza se hizo único responsable de la acción militar; aceptando que no se había logrado alcanzar los objetivos –solamente en la capital- “POR AHORA”.
Chávez, altivo y sereno, habló como si fuera el vencedor. A partir de ese momento logró una extraordinaria popularidad. Los cadetes en la Academia Militar llevaban su imagen, su foto fue colgada en las viviendas y, en las calles las paredes fueron pintadas con el lema: “POR AHORA”.
El 26 de marzo de 1994 Chávez fue el último militar liberado al decretarse un sobreseimiento por el presidente Caldera; al negarse ir a un tribunal militar, ya que no toleraba una amnistía.
Chávez viajó a Bogotá a finales de julio a reunirse con dirigentes del M-19, entre ellos Gustavo Petro (actual alcalde de Bogotá) y con los copresidentes de la constituyente de Colombia que procedían del M-19. -Allí dejó bases para lo que llamó- el mapa estratégico de la Revolución Bolivariana. Sumado al Frente Nacional Revolucionario, Chávez acariciaba la idea de organizar en Indoamérica a los militares nacionalistas en actividad o retirados, para conformar el movimiento de integración Bolivariana en el continente.
Yo para entonces exiliado en Cartagena quería conocerlo, llegué a Bogotá a la casa sede de los Jóvenes Trabajadores de Colombia (J.T.C.)- nunca supe si mi amigo el Comandante del M-19 Antonio Navarro Wolf, le dio mis señas, pero desde que ingresé a la barraca tipo militar se me acercó diciéndome: “tú eres Toty, el panameño”, nos cuadramos militarmente y nos confundimos en un gran abrazo caribe. De inmediato le entregué mi libro publicado en Argentina “Panamá, la lucha gigantesca de un pequeño gran país”.
Se inició una grata conversación sobre la participación de los militares progresistas y/o revolucionarios en la liberación de los pueblos. Admiraba mucho la lucha del Gral. Torrijos por nuestra liberación, el rescate de nuestra soberanía y el rescate de la identidad nacional.
La plática se alternaba y surgían nombres y hechos. Chávez evidenciaba la influencia de los militares patriotas, que habían defendido las causas populares con fusiles de la patria.
Chávez tenía 11 años cuando la rebelión heroica de 1965 en República Dominicana de los coroneles Francisco Caamaño y Rafael Fernández Domínguez (murió en combate) contra los gringos. El Ejército de la oligarquía estaba derrotado cuando el 24 de abril invadieron los norteamericanos dejando a su paso muerte y dolor.
De la República Argentina citamos al Gral. Perón y al G.O.U. (Grupo de Oficiales Unificados) y al coronel Seineldin, héroe de las Malvinas (en ese momento preso) y a sus CARAPINTADAS.
Ambos habíamos leído sobre el coronel GAMAL ABDEL NASSER –El León de Egipto- y su grupo de oficiales libres. El valor de haber nacionalizado el Canal de Suez, contra todo pronóstico, lo convirtió en líder único del mundo árabe.
Por último, al comandante le era interesante la figura del coronel Gaddafi, a quien yo conocía y Chávez todavía no. Hay que anotar que su figura (de Chávez) iba en ascenso imparable y fue en Colombia donde cumplió 40 años de edad. Relaté lo que sabía de la “Revolución Verde” y de mis diversos viajes a Libia. Ya en el poder, el comandante Chávez y Gaddafi sintonizaron, y fueron grandes amigos y aliados.
Con esta larga conversación (relatada sin cronología) conocí a Hugo Chávez en Bogotá. Después nos reuniríamos varias veces en Panamá, algunas de ellas en la Casa Azul del poeta Carlos Wong.
LAS RAÍCES DE CHÁVEZ
El comandante acogió el proyecto político de Simón Rodríguez (El Maestro), Simón Bolívar (El Líder) y Ezequiel Zamora (El Guerrero).
INFLUENCIA DE MAISANTA
Hugo Chávez Frías es bisnieto por la rama materna de “Maisanta”, el general Pedro Pérez Delgado, “El último hombre a caballo”, un implacable y ferviente opositor del dictador Juan Vicente Gómez y a todo lo que fuera injusto, o que sonara a poder desmedido, impositivo o politiquería.
Ana Domínguez Lombardo, hija de “Maisanta” y abuela de Chávez, cuenta que en 1974 le dijeron que la buscaba un militar que decía ser bisnieto de “Maisanta”; y al verlo se dio cuenta que decía verdad. Tenía –dice ella- el mismo porte: alto, catire, ....
Chávez asumió a su bisabuelo “Maisanta” como una especie de protector, a quien invocaba en los momentos más difíciles y en las alegrías externas.
Chávez llevó encima el escapulario de 100 años de MAISANTA, el que este llevaba cuando murió en la cárcel. De la obra del presidente Chávez se encargarán de divulgarla y reconocerla los historiadores, analistas, y medios de comunicación; lástima que la parca se lo llevó fuera de tiempo y esto confirma lo que decían los antiguos: "los elegidos de los dioses, mueren jóvenes”.
Mi admiración para un revolucionario excepcional e irrepetible.
