Opinión - 21/9/14 - 02:51 AM

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T ras solo 60 días del actual gobierno, ya hemos podido constatar que las oficinas de Relaciones Públicas del Estado tramitan las entrevistas de

Roberto Morelos

T ras solo 60 días del actual gobierno, ya hemos podido constatar que las oficinas de Relaciones Públicas del Estado tramitan las entrevistas de los funcionarios con mucho celo. Es preciso aclararles a quienes están a cargo de la comunicación estatal que una de sus primeras obligaciones es informarle al país lo que está haciendo el Gobierno en su gestión pública, ya que para bien o para mal, el gobernante toma decisiones que afectan y en otras ocasiones benefician al pueblo panameño. Últimamente es notorio que quien dirige en su más alto nivel todas las oficinas de Relaciones Públicas del Estado, en vez de hacerlas incluyentes, para el éxito de su misión, las está llevando de una manera selectiva. Por eso algunos medios se quejan de que se les excluye al momento de generarse noticias de importancia en el engranaje gubernamental, las invitaciones a los actos oficiales, la asistencia de los altos funcionarios son tramitadas con mucha selectividad, generalmente utilizando la metodología que se conoce como “entrevistas a la carta”, o sea, que no incomoden al entrevistado.

No quisiéramos creer que está predominando la tesis de “premiar a los medios y comunicadores que les son afines al actual gobierno y la de castigar” a los que son críticos con la gestión gubernamental. Esta situación, de seguir así, puede crear el absolutismo, la discriminación informativa y, mucho peor, al capricho del responsable de algo tan importante como es el manejo de la información pública.

Cómo se puede “vender” positivamente la imagen pública si quienes la manejan tienen este comportamiento antidemocrático, como dice el panameño, “al adversario palo, al enemigo plomo y al amigo plata”, las tres “P” que se convierten posteriormente en acciones judiciales, demandas y arrestos en contra de medios y comunicadores. Un ejemplo de lo mal llevada que está la información estatal es la falta de crédito que la opinión pública le está dando a los voceros del Gobierno, que han salido a “defender” las propuestas gubernamentales, primero con la estrategia de secretismo, segundo amanecen todos los días en los mismos canales, los mismos programas radiales, con el mismo libreto de preguntas para ayudar a los entrevistados. Para concluir, aquí les va un “consejo de viejo”: un buen funcionario de las comunicaciones estatales siempre suma, jamás resta, de otra manera, va rumbo al fracaso, afectando sensiblemente a quien se pretende favorecer, me refiero a la primera figura de la nación, al señor presidente de la República, y eso es lo que está ocurriendo, señores de las Relaciones Públicas del Estado.