Opinión - 17/4/15 - 12:00 AM

Comunismo

Por: Milcíades Ortiz / Catedrático -

Viva el comunismo y la libertad... si tienes un peso, dame la mitad. Así decía una burlona canción hace más de medio siglo. Quería explicar al pueblo lo que era el comunismo, una doctrina política y económica que se regaba por el mundo. En esa época la mayoría de las personas que habitaban el planeta vivían en países dominados por el comunismo. En América Latina, Cuba se unía a este tipo de gobierno desconocido por muchos. ¿Qué es el comunismo? Cuando estuve en el Instituto Nacional en los años 50 del siglo pasado, me quisieron convertir en comunista.

Si Ud. pensaba que había que luchar por mejorar las condiciones de vida de los pobres, se le decía que el comunismo era la solución. Mediante abundante literatura y charlas, se le pintaba un mundo maravilloso a los que vivían en países comunistas, se les decía que allí no habían pobres ni ricos. Mencionaban una sociedad sin clases ni diferencias sociales. No existía explotación de los trabajadores por parte de los capitalistas dueños de las fábricas y negocios, porque ellas pertenecían a toda la sociedad. Estaban prohibidos los negocios particulares y la empresa privada.

El gobierno comunista se preocupaba por darles a todas las personas la oportunidad para estudiar, atención de salud gratuita, empleos según la capacidad de cada uno. En fin, era algo maravilloso vivir en ese sistema... pero no señalaba que las personas no tenían libertad para expresar sus ideas, realizar negocios que les permitieran mejorar su situación económica. Todos eran funcionarios del Gobierno y debían seguir sus orientaciones sin tener derecho a protestar con huelgas, manifestaciones, cierres de calle, etc.

El otro tipo de gobierno era el llamado capitalista. Tenían una sociedad con diferencias sociales, donde unos cuantos ricos dominaban y explotaban a las mayorías de trabajadores. Como me dijeron varias veces de qué servía la libertad del ser humano si era una libertad para morirse de hambre. Explicaban que en esos países había una permanente lucha entre los que tenían dinero y los obreros con salarios bajos. Mucha sangre ha sido derramada en revoluciones que tumbaban gobiernos capitalistas para convertir esas naciones en paraísos comunistas.

Nunca me convencieron de tantas bellezas políticas, porque amo mi libertad de pensamiento, trabajo y decidir cómo vivir. El tiempo demostró el gran fracaso del comunismo.