Condenados a muerte
Hace varias semanas, los pacientes de la Caja de Seguro Social (CSS) que padecen enfermedades crónicas o degenerativas salieron a protestar por la falta de los medicamentos que la institución está obligada a suministrarles para paliar sus males incurables.
En aquella ocasión, el designado director de la CSS, en un acto de populismo puro, bajó de su refrigerado despacho y atendió a los pacientes, a los que prometió que se ocuparía de sus aspiraciones.
Ingenuamente creyeron en Girón y ahora, desencantados por la falta de respuestas, han vuelto en estos días a cerrar la vía Transístmica y nuevamente les han hecho otras promesas de solución.
Los que no tienen un familiar o padezcan ellos mismos una enfermedad de esta clase, no saben el calvario y el Gólgota por el que el que tienen que transitar estos pacientes, atrapados en una dolencia sin cura y que, conforme pasa el tiempo, tiende a agravarse.
Es por ello que, mucha o poca, la provisión de medicamentos de la CSS a estos panameños enfermos es fundamental y el no hacerlo es condenarlos a muerte en una larga agonía.
El gobierno actual y las administraciones pasadas tienen una deuda de salud con estos compatriotas, quienes se han ganado el derecho a ser atendidos dignamente como seres humanos y no andar mendigando medicamentos.
Muchos han pagado cuotas, ya sea porque se jubilaron o porque trabajaron productivamente antes de ser postrados por la enfermedad.
No les demos la espalda a estos ciudadanos que reclaman un derecho. En vez de andar pensando en aumentos populistas y demagógicos, atendamos la necesidad de insumos médicos que con justa razón están pidiendo.
No hacerlo es inhumano y anticristiano. Pero sobre todo, es condenarlos a muerte.
