Opinión - 28/3/17 - 12:00 AM

Confiando en la suerte

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Una vez más los panameños demostramos que somos una nación solidaria. Me refiero al juego que se perdió ante Trinidad y Tobago, un equipo que se alejaba del Mundial de Rusia; llega nuestra selección, le imprime una inyección y le da vida para seguir respirando. Ahora, los nuestros tienen hoy un duro compromiso frente a la aguerrida selección de Estados Unidos, esperando que un golpe de suerte los acompañe. Y no es que los nuestros sean malos, pues las noticias internacionales nos mantienen informados del éxito que alcanzan en sus respectivos equipos.

Esperamos surja un golpe de suerte que les permita ganar. Esa precisamente es parte de la idiosincrasia de los panameños, quienes a pesar de las dificultades, siempre guardamos la esperanza de que la suerte nos acompañe, y eso es tener fe.

Es la misma suerte que los panameños arraigados a los sorteos de la lotería esperan les toque cada miércoles y domingo para ganar con los números premiados. Creencia que implica una tradición de años, que va acompañada de hábitos y rituales dirigidos a atraer fortuna. Costumbre que les lleva a no barrer antes del sorteo porque estarían sacando la suerte; no prestar dinero y menos derramar sal, surgiendo con ello los “cabalosos”, que están pendientes de sueños, fechas y hechos para definir qué número podrían jugar.

Sobre lo que es la suerte para los panameños, no puedo dejar de referirme a los 98 años que celebra la Lotería Nacional de Beneficencia como entidad estatal. Fue precisamente el 30 de marzo de 1919 que se jugó el primer sorteo que dio inicio al juego de azar preferido de los panameños. En esa época solo se sacaban cuatro balotas y jugó 1705, pero había segundo y tercer premio, que era el resultado de sumar y restar uno; siendo premiados el 1704 y 1706. Esta modalidad se prolongó hasta 1921, cuando se sortean separadamente.

¡Alerta, cabalosos!, les proporciono datos que quizás decidan jugar confiando en la suerte, cuando en realidad deseo hacer docencia en torno a un juego muy querido en mi Panamá, el país de las oportunidades, que además de llevarles fortuna a sus compradores también permite ayudar a personas con necesidades comprobadas.

Confíemos en que hoy la suerte acompañe a nuestra selección; y para los compradores de lotería, como diría Víctor Julio Gutiérrez: Ha llegado el momento de decir ¡Sálvese quien pueda!

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